Un sacerdote de 52 años destinado en la provincia de Cuenca está siendo investigado tras ser interceptado el domingo por la tarde en el centro de Madrid con diversas cantidades de ‘popper’ y pastillas de sildenafilo, el principio activo de la viagra. El párroco, que viajaba en su coche acompañado por un joven de 25 años, fue trasladado a dependencias de la Policía Municipal y posteriormente puesto en libertad con la condición de investigado no detenido.

La intervención, tal y como informa el diario El Mundo, se produjo en torno a las 18.00 horas en la madrileña Carrera de San Francisco. Una patrulla dio el alto al vehículo tras observar maniobras irregulares, con reducciones bruscas de velocidad y paradas injustificadas. Ante el evidente nerviosismo de ambos ocupantes, que negaron portar sustancias ilegales, los agentes registraron el habitáculo. Ocultos entre las pertenencias del conductor hallaron cinco blísteres de sildenafilo, mientras que en diferentes puntos del coche y en una bolsa del acompañante aparecieron varios botes abiertos de ‘popper’, una droga inhalable vinculada a prácticas sexuales. El religioso reconoció ser el propietario de los medicamentos, pero carecía de receta y alegó desconocer que cometía un delito, afirmando que creía necesario portar más de cien pastillas para incurrir en una infracción.
El archivo reciente de Liberal de Castilla muestra una tendencia creciente en las incautaciones de sustancias vinculadas al ocio nocturno durante controles de tráfico rutinarios, especialmente en las rutas que conectan nuestra provincia con la capital. Este suceso evidencia cómo las intervenciones por conducción irregular a menudo destapan delitos contra la salud pública que van más allá de una simple infracción al volante. En España, la venta de ‘popper’ está terminantemente prohibida por su clasificación como droga, del mismo modo que la dispensación de medicamentos como la viagra exige siempre prescripción médica.

