La Confederación Hidrográfica del Tajo (CHT) ha puesto en funcionamiento una nueva instalación de autoconsumo solar fotovoltaico en la Estación Depuradora de Aguas Residuales (EDAR) de Guadalajara, tras una inversión de 1,2 millones de euros financiada con fondos europeos NextGenerationEU a través del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia. El presidente del organismo de cuenca, Antonio Yáñez, y el concejal de Infraestructuras del Ayuntamiento de Guadalajara, Santiago López, han supervisado la infraestructura, que generará una producción estimada de 763.912 kilovatios hora al año. El equipamiento, compuesto por paneles monocristalinos de alta eficiencia con tecnología PERC y estructuras de hormigón sobre terreno acondicionado, suministrará energía limpia sin vertido para el tratamiento de aguas, permitiendo un ahorro directo de entre el 27% y el 36,5% en la factura eléctrica del complejo.

La modernización del ciclo del agua en la capital alcarreña da continuidad a las actuaciones hidráulicas y de depuración seguidas con atención en la hemeroteca de Liberal de Castilla. El archivo del diario documenta la evolución de la EDAR de Guadalajara desde su inauguración en noviembre de 2008 —cuando supuso un desembolso conjunto de 27 millones de euros entre el ministerio y el consistorio para tratar 45.000 metros cúbicos diarios—, así como los sucesivos proyectos de la CHT en la cuenca para optimizar los costes operativos y mejorar la eficiencia medioambiental en las instalaciones de saneamiento.
Esta intervención sitúa a la depuradora municipal como un referente de neutralidad energética en la gestión del agua urbana, a la espera de que el Ayuntamiento complete una segunda planta fotovoltaica análoga para reforzar el autoabastecimiento del recinto. El proyecto forma parte del paquete estatal de energías renovables para la modernización administrativa y se complementa con las inversiones de la CHT en la preservación de los recursos hídricos en la provincia, consolidando una red de depuración más sostenible que reduce de forma notable la huella de carbono en la ribera del Tajo.

