Las obras para transformar la emblemática mina Santa Catalina de Hiendelaencina en un referente turístico han superado su primera gran etapa. Este martes se ha confirmado que los trabajos de excavación ya han asegurado 58 de los 205 metros de longitud que tendrá el túnel subterráneo abierto al público. A esto se suma la finalización de la rampa de acceso a cielo abierto, que conecta directamente con la carretera de Atienza (CM-1001) a lo largo de 110 metros.
Esta intervención supone el eje central del Plan de Sostenibilidad Turística en Destino (PSTD) ‘País de la Plata’. El proyecto cuenta con una inversión de 2,3 millones de euros impulsada conjuntamente por la Diputación de Guadalajara, el Gobierno de Castilla-La Mancha y el Ejecutivo central. El objetivo es revitalizar la economía de la Sierra Norte atrayendo un turismo novedoso ligado al patrimonio industrial y la tecnología.

Durante la mañana, el presidente de la Diputación provincial, José Luis Vega, ha supervisado el avance sobre el terreno. Ha estado acompañado por el alcalde de Hiendelaencina y diputado provincial, Mariano Escribano, la diputada de Turismo, Elena Cañeque, y el director de la obra, Javier Roldán.
Infraestructura y seguridad subterránea
El acondicionamiento del túnel requiere un despliegue técnico complejo para garantizar la seguridad de los futuros visitantes. La galería desciende con una pendiente del 12% y alterna con tramos horizontales diseñados específicamente como espacios de exposición.
Las dimensiones y equipamientos de la nueva instalación incluyen:
Altura general de 3,75 metros y anchura de 3,5 metros a lo largo del recorrido.
Ampliaciones de hasta 3,9 metros de alto y 5 metros de ancho en las zonas dedicadas a la musealización.
Nuevo pozo de ventilación de 2,10 metros de diámetro equipado con una escalera de 43 metros de altura y descansillos cada 2,5 metros.
Sistemas automatizados de bombeo de agua, ventilación, comunicaciones con el exterior y detección de incendios.
De complejo minero a laboratorio digital
El proyecto no se limita a la adecuación del subsuelo. En el exterior, la actuación contempla la restauración de los elementos más representativos del antiguo complejo, como el edificio de oficinas, el castillete, la sala de máquinas y el almacén.
La iniciativa ha evolucionado respecto a su planteamiento inicial para incorporar un fuerte componente tecnológico. Según ha detallado Mariano Escribano, el Ayuntamiento trabaja en colaboración con la Universidad de Alcalá (UAH) para crear equipos de trabajo que conviertan el entorno en un espacio de innovación. La meta es ofrecer una experiencia inmersiva que fusione el paisaje industrial histórico con un laboratorio digital y un centro de investigación.
El renacer del distrito de la plata
La consolidación de estas obras marca un punto de inflexión en la recuperación del patrimonio minero de Guadalajara, un tema recurrente en los esfuerzos por combatir la despoblación en la comarca. Históricamente, el distrito de Hiendelaencina fue uno de los principales motores económicos de la minería de la plata a nivel nacional durante el siglo XIX, llegando a albergar a miles de trabajadores.
El actual desarrollo del Plan ‘País de la Plata’ materializa las reivindicaciones locales publicadas durante los últimos meses para rescatar este legado del abandono. La transformación que experimenta hoy la mina demuestra un salto cualitativo importante: el proyecto ha pasado de concebirse como una simple consolidación de ruinas y galerías a proyectarse como un ecosistema tecnológico y educativo avalado por la Universidad de Alcalá. Esta evolución garantiza que la memoria industrial de la Sierra Norte no solo se conserve, sino que se adapte a los formatos interactivos que exigen los nuevos modelos de turismo.

