Pasear por la Serranía de Cuenca estos días es hacerlo de cascada en cascada, con la vista puesta en los torrentes de agua que saltan cuando menos te lo esperas y maravillado siempre al poder comprobar cómo arroyos que llevaban años secos bajan ahora rebosantes de agua y vida.

El río Escabas es una prueba de ello. Aunque mantiene durante todo el año un caudal más o menos estable, gracias a las lluvias caídas baja ahora repleto y es una maravilla poder contemplarlo.