El pasado 3 de septiembre de 2018, Marco Zucchi, estudiante de Villanueva de la Torre y activo miembro y colaborador del Consejo de Infancia y Adolescencia de la localidad, entregó un osito de peluche a Covadonga y Guillermo, de nueve y seis años respectivamente, también vecinos de Villanueva de la Torre. Un osito con un significado muy especial, puesto que Marco forma parte del proyecto “Teddy Bears Crossing Borders”, una iniciativa para iluminar el mundo con la sonrisa de niños que lo necesitan.

El osito que viajó por el mundo para hacer felices a un niño y una niña de Villanueva de la Torre llamados a hacer grandes cosas en el futuroA simple vista puede parecer un osito muy chulo y colorido, pero dentro del peluche que el villanovense Marco Zucchi regaló a sus dos pequeños vecinos hay mucha historia, muchos kilómetros y mucha ilusión. Los ositos forman parte del proyecto “Teddy Bears Crossing Borders”, del que Marco es partícipe como estudiante de la Eastern Mediterranean International School (EMIS), un instituto muy especial, situado en Israel, muy cerca de Tel Aviv, que tiene como misión principal educar en la paz para el Oriente Medio.

Los ositos están fabricados con todo el amor del mundo, por personas refugiadas que han cruzado fronteras buscando su bienestar y el de sus familias, así que quieren distribuirlos por todo el mundo con un propósito tan sencillo como loable: hacer felices a niños que lo necesiten y motivarles para que estudien y se esfuercen, porque están llamados a ser muy importantes en el mundo.

Covadonga y Guillermo recibieron el osito con mucha ilusión e incluso aportaron la idea de intercambiar a “Poseidón”, que así se llama su nuevo compañero de aventuras, por unos peluches suyos, que quieren enviar a Israel, a vivir con otros niños que, como ellos, estén atravesando alguna situación familiar difícil.

Y es que estos dos hermanos viven una situación especial en casa, su madre tiene una muy delicada situación de salud, por lo que tiene que ser hospitalizada periódicamente y, en la actualidad, no dispone de movilidad. Ello hace que tenga que ser cuidada en vez de poder cuidar a sus hijos.

La familia ha agradecido emotivamente este regalo, su nuevo oso, y toda la motivación y energía positiva recibida en una carta que anima a los niños a estudiar y esforzarse por destacar en aquello que quieran ser en la vida. Porque Covadonga y Guillermo están destinados a algo grande y de buen seguro que, cuando sean mayores, serán capaces de devolver multiplicado por mil el amor recibido para que otros niños puedan recibirlo y descubrir lo especiales que son.

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