El incendio forestal arbolado detectado el pasado 16 de julio a las 13:55 horas en el término municipal de La Mierla, en la provincia de Guadalajara, se mantiene en estado incompleto y bajo el Nivel 2 de gravedad. Durante la noche, los efectivos del Plan INFOCAM han operado sobre el terreno combinando herramientas manuales y maquinaria pesada para contener el avance de las llamas. Estas labores de extinción han estado reforzadas con la colaboración directa de medios pertenecientes al Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) y a la Unidad Militar de Emergencias (UME).

En estos momentos, el dispositivo que trabaja en la zona cuenta con 199 personas y 31 medios, de los cuales siete son aéreos, 22 terrestres y dos de dirección y coordinación. Desde la detección del fuego por un vigilante fijo, el operativo ha llegado a movilizar un acumulado total de 364 personas y 72 medios, incluyendo 17 aeronaves en los momentos de mayor intensidad. Hasta que no se emita la resolución definitiva del expediente, tanto las causas oficiales del fuego como el número total de hectáreas afectadas figuran como sin especificar.
Evolución del operativo forestal en Guadalajara
Consultando la hemeroteca de Liberal de Castilla, la progresión de esta emergencia ilustra la complejidad técnica a la que se enfrentan los operativos en esta comarca. El fuego obligó inicialmente a declarar el Nivel 1 para proteger vías de comunicación clave para los vecinos, como la CM-1004 y la GU-188, ante la nula visibilidad que estaba generando la densa columna de humo.liberaldecastilla
Posteriormente, la situación requirió elevar la emergencia al Nivel 2, lo que permitió la entrada del primer batallón de la UME y la ampliación del operativo a más de 200 efectivos sobre el terreno. Esta transición en las estrategias de extinción evidencia un modelo de trabajo claro: una vez superada la fase de prevención civil y protección de infraestructuras por el humo, los equipos priorizan el uso de maquinaria pesada nocturna para perimetrar la zona forestal arbolada. Este tipo de ataques masivos durante las horas de menor temperatura es una táctica que ha demostrado ser indispensable en la provincia para evitar el descontrol de las llamas de cara a las horas centrales del día.

