Un fuerte temporal de granizo, lluvia y viento ha golpeado este fin de semana diversas comarcas de la provincia de Cuenca, dejando a su paso importantes destrozos en explotaciones agrícolas y complicaciones en las vías de comunicación.
La organización agraria Asaja Cuenca ha recopilado las primeras evaluaciones en el terreno, confirmando un impacto severo que ha interrumpido la campaña de verano. Los agricultores, sorprendidos en plenas labores de siega, se enfrentan ahora a la pérdida de cultivos estratégicos mientras las condiciones meteorológicas complican el acceso a las fincas afectadas.

Daños reportados por municipios
El temporal ha dejado un rastro de incidencias documentadas en distintos puntos de la geografía conquense:
En la carretera entre Priego y Cañamares se han registrado peligrosos desprendimientos de rocas que han invadido la calzada.
El viento huracanado ha volcado un remolque agrícola durante las labores de siega en Portalrubio, afortunadamente sin causar heridos.
El pedrisco ha dañado de manera directa más de 200 hectáreas de viñedo y plantaciones de almendro en la localidad de Sisante.

Las parcelas de El Picazo registran destrozos considerables en las explotaciones de cebolla y viñedo.
Los campos de girasol han sufrido el impacto frontal de la tormenta a su paso por el municipio de Pajarón.
Las precipitaciones de 15 litros por metro cuadrado y el granizo mantienen bloqueados los accesos a los cultivos en Moncalvillo de Huete y Valhermoso de la Fuente.
Contexto y evolución climática
Las consultas al archivo de liberaldecastilla.com muestran un patrón preocupante para el sector primario conquense durante el último año. Episodios muy similares de granizo y fuertes rachas de viento ya diezmaron cultivos leñosos y herbáceos en comarcas como La Manchuela durante las intensas tormentas convectivas de la pasada temporada estival.
Esta nueva incidencia meteorológica no es un hecho aislado, sino que se suma a una secuencia de temporales que penalizan de forma recurrente a los agricultores justo en los momentos críticos de la cosecha.
La evolución de estos siniestros subraya la necesidad de revisar el mantenimiento de infraestructuras viales en la Serranía y evidencia la urgencia de adaptar los seguros agrarios a una inestabilidad climática cada vez más frecuente en Castilla-La Mancha.

