La ciudad de Sigüenza sonó anoche a la navidad de toda Guadalajara. La generosidad, el folklore y el magnífico ambiente, musical y personal, que propiciaron nueve rondas guadalajareñas se extendieron a lo largo de una jornada entrañable en la ciudad del Doncel.

La hora fijada para el certamen eran las seis de la tarde, en el Auditorio de El Pósito, pero los integrantes de la Ronda La Calandria, de Cifuentes, se pasearon ya al final de la mañana rondando las calles de Sigüenza. También la Real Zambombada de Atanzón visitó, y rondó, la residencia Saturnino López Novoa, en un detalle que le agradecía anoche la organización del certamen en la presentación del grupo. Al mismo tiempo, las calles empedradas de Sigüenza escucharon el sonido de las corralas de cencerros de Cantalojas, agitadas al unísono por los Cencerrones, que en sí mismos, son Fiesta de Interés Turístico Provincial.

Al calor de un Auditorio de El Pósito lleno, correspondió dar el pregón a José María Bris, jadraqueño, vecino y amigo de una ciudad de la que se declaró admirador, al tiempo que destacó el reciente nombramiento de Sigüenza como V Maravilla Rural de España, según Toprural. En un hermoso pregón, en el que fue repasando uno por uno a los pueblos y rondas participantes, recurriendo a una bonita prosa, en incluso al verso, Bris terminó diciendo que “la Catedral y el Castillo, tiritan bajo la nieve, y su manto blanco y leve me deslumbra con su brillo. Al aceptar el honor de ser vuestro pregonero, con mis palabras, yo quiero darle a Sigüenza mi amor”.

La ciudad le distinguió como pregonero con un regalo, obra de los boteros Blasco, y sobre todo con una ovación sincera, después de sus emotivas palabras. Abrió el certamen la entrañable Rondalla Seguntina, que cumple en este 2016, nada menos que 65 años, puesto que nació en el año 1951, con el fin de pedir para los ancianos, y para mantener las tradiciones de la ciudad. Aún siguen ensayando todos los viernes del año. Los incombustibles Pepe Cerezo y los hermanos Puertas,  le pusieron, una vez más, fondo a las animosas voces de Sigüenza, cantando dos entrañables villancicos, ‘Ya se van los pastores’ y ‘Río, río’. Cuando terminaron, además de los presentes, el gran Pedro Pardillo seguro que también les aplaudió desde el cielo.

A continuación subió al escenario La Ronda de Teo, un grupo de amigos que mantiene la tradición de rondar en localidades cercanas, como Sienes y Valdelcubo, rayanas ya con la provincia de Soria.  Con el propio Teo Moreno, fundador de la Ronda, al acordeón, cantaron con todas sus ganas el ‘Camino a Belén’ y el ‘Baturrillo’. El grupo actuó por primera vez en el año 1972, de manera que han pasado por ella varias generaciones, “pero no muere”, decía su animoso inspirador. La Ronda de Teo sale todo el año a tocar “en bodas, patrones, fiestas de los pueblos o mayos”, de manera que el año entero es testigo de su buen hacer en la Sierra Norte. Actualmente la integran diez personas procedentes de Pinilla del Olmo, Miño de Medinaceli, Bujarrabal, Mirabueno, Madrid, Valdelcubo y de Sienes.

La Ronda Tradiciones de Atienza, destacando por su indumentaria de negro, con capa y sombrero ellos, y con sus pañuelos rosas, ellas, interpretó dos bonitas tonadas navideñas haciendo gala del gran trabajo coral con el que están recuperando la herencia musical de la localidad atencina: ‘Cantando van los pastores’ y ‘Campanitas’.

Los Cencerrones de Cantalojas subieron al escenario como suelen, haciendo sonar espectacularmente sus corralas de cencerros. La organización tuvo el detalle de mencionar al anoche ausente Pedro Vacas, que no pudo estar, pidiendo un aplauso para él. El público correspondió gustosamente. Recitaron los cencerrones la ‘Pastorada de Cantalojas’, recuerdo de cómo era la tradición en el mes de diciembre en la localidad serrana. El gran Antonio Garrido recitó también unas estrofas del ‘Romance’, herederas de las costumbres ganaderas de Cantalojas. Como en cada foro en el que las canta, fue un momento especialmente emotivo y aplaudido, como también lo fue la trabajada indumentaria con la que recorren la provincia en estos días. Después cantaron ‘Llega la navidad’ y ‘Recoge Tomillo’, con gran despliegue de percusión navideña.

La Ronda de Hita, de la mano de su profesor, Antonio Carmona, hizo gala de sus trabajadas armonías vocales con dos villancicos: ‘Suene la pandereta’ y ‘Pastores dichosos’. El grupo, que integran una veintena de músicos y cantantes aficionados, ensaya todo el año y lleva ya tiempo poniéndole banda sonora a los eventos de la localidad hiteña.

La Real Zambombada de Atanzón, subió al escenario, como no podía ser de otra manera, cantando su famoso ‘Dale a la zambomba’. Sus treinta y siete integrantes derramaron sobre el escenario alegría, buen humor, buen hacer y despliegue de instrumentos tradicionales. Cantaron, jaleados por el público,  ‘Ole, ole’ y ‘Resuenan las campanas’, y se despidieron con la ‘Ronda de Atanzón’. Los atanzoneros son un clásico en Sigüenza y en la provincia. Van allí donde los llaman, pasándolo, y haciéndolo pasar bien, de la mano de su director, el gran Valentín Pérez. Estas navidades tienen programadas nada menos que veinte actuaciones, herederas todas del extraordinario ambiente navideño que se ha vivido siempre en aquel pueblo, donde siempre hubo competición por ver quien construía la zambomba más grande.

La Ronda La Calandria, de Cifuentes, acercó la animosidad de La Alcarria hasta Sigüenza. Tomando prestado su nombre del apodo de un cifontino, buen amigo de la copla y de la jota, ya retirado, niños y mayores, puesto que la agrupación cuenta con cantera que está siguiendo la tradición, hicieron poner de pie al auditorio con su ‘Dale, dale a la zambomba’, y con el villancico típico de Cifuentes,  ‘La virgen camina a Egipto’. Además de las voces, hicieron sonar con garbo, “acordeón, violín, platillos, huesos, zambomba, los palos y los sonidos roncos”, contaba ayer Faustino Batanero, su portavoz, que antes de empezar, recitó una coplilla que suelen cantar en su pueblo: ‘Que bien canta La Calandria, y mejor canta la botella, cuando esta sin botella, y sin tapón’.

La Ronda de Azuqueca de Henares recogió en los años noventa la tradición de ronda de la localidad del Corredor del Henares, que también la tuvo, hasta los años sesenta del pasado siglo. Anoche cantaron la ‘Navidad en la ronda’ y unas ‘Jotillas navideñas’, en las que, con letras de su invención, pusieron música a la forma en la que el grupo vive estas fechas.  Durante el año, la Ronda de Azuqueca hace música popular, jotas y romances, principalmente, haciendo sonar guitarra, bandurria, laúdes y la percusión tradicional, como contaba anoche su principal valedor, Jesus de la Cruz, ‘El Chuli’.

Y cerró el evento la Ronda de Amigos de Sigüenza, un grupo familiar seguntino de la parroquia de San Vicente, que hizo un villancico de Arenas de San Pedro, de Avila, y el de las ‘Doce palabritas’.

Cuando terminó el certamen, todas las rondas compartieron un tentempié en el Centro Cultural El Torreón. Cada una de ellas recibió un obsequio, que consistió en un jamón, “para que sigan la fiesta en sus pueblos”, y un zurrón artesano de los boteros Blasco. La organización les agradeció su presencia altruista en Sigüenza, anunció la próxima edición del certamen, que será ya la octava, y pidió un aplauso para Gerardo López, el cura pilongo de San Vicente, que acogió en la Iglesia los dos primeros certámenes.