El Proyecto Arraigo, impulsado por la Diputación Provincial de Cuenca, ha cerrado el mes de julio con la llegada de una nueva unidad familiar de seis miembros al municipio de Cañete y la captación de 19 oportunidades de empleo y negocio en el medio rural.
Balance de julio y oportunidades laborales
Durante el último mes, el equipo técnico del programa organizó la visita de seis familias procedentes de entornos urbanos interesadas en trasladar su residencia a la provincia conquense.
En materia económica, los técnicos identificaron 19 opciones laborales en los municipios adscritos:
Cinco oportunidades orientadas al emprendimiento en servicios básicos actualmente vacantes, como bares y tiendas de comestibles.
Catorce puestos de trabajo por cuenta ajena que precisan cobertura en localidades como Villalba de la Sierra, Huete, Cañaveras y Sotos.
Con las incorporaciones de julio, el programa acumula ya 288 personas y 96 familias asentadas en la provincia de Cuenca desde su puesta en funcionamiento.

Consolidación vecinal en Cardenete
El presidente de la Diputación de Cuenca, Álvaro Martínez Chana, conoció de primera mano en Cardenete junto al alcalde, Paco Cócera, la experiencia de José y Raquel, una pareja que llegó hace dos años desde Valencia a través de este programa y que recientemente ha adquirido una vivienda en el municipio.
Martínez Chana destacó el impacto directo de esta iniciativa en los servicios públicos, señalando que la llegada de su hija permitió abrir una tercera aula en la escuela rural de Cardenete. Por su parte, la familia valoró la accesibilidad de la vivienda en el entorno rural, el contacto estrecho con la naturaleza y la integración en el tejido social del pueblo como factores determinantes para consolidar su proyecto de vida.
Trayectoria del reto demográfico provincial
El balance registrado en este periodo confirma la regularidad del Proyecto Arraigo tras arrancar como una experiencia pionera en 2022 y expandirse paulatinamente hasta agrupar a 36 municipios conquenses.
Los datos actuales evidencian la progresión de la iniciativa en la Serranía y la Alcarria conquense, donde la atracción de pobladores ha permitido mantener servicios comerciales esenciales y sostener líneas educativas que corrían riesgo de supresión. El paso del régimen de alquiler a la compra de vivienda por parte de las primeras familias confirma la transición desde una acogida inicial hacia un arraigo demográfico definitivo en el territorio.

