La Feria de Formación Profesional de Cuenca, que se celebra hasta este jueves en el Recinto Ferial de la Hípica, acoge por primera vez un Punto Violeta impulsado por la Subdelegación del Gobierno de España en Cuenca. El espacio está atendido por alumnado del Grado Superior de Integración Social del IES Santiago Grisolía, jóvenes que han recibido formación específica en violencia de género directamente de la Unidad Contra la Violencia sobre la Mujer de la Subdelegación.
La subdelegada del Gobierno, M.ª Luz Fernández Marín, visitó el stand este miércoles acompañada del consejero de Educación, Cultura y Deportes, Amador Pastor, y del alcalde de Cuenca, Darío Dolz. Fernández Marín subrayó que la feria «es un espacio de oportunidades formativas, pero también de sensibilización, prevención y actuación frente a la violencia contra las mujeres». La jefa de la Unidad, Sara Moreno, destacó que el stand funciona como punto de atención seguro para víctimas y que su funcionamiento es posible precisamente gracias a la formación que el propio organismo ha impartido al alumnado participante.

En paralelo, la subdelegada aprovechó la visita para defender la inversión del Gobierno central en FP, que ha pasado de 187 millones de euros en 2018 a más de 1.200 millones anuales en la actualidad. Desde ese año, el Ejecutivo ha movilizado más de 7.000 millones en total para modernizar el sistema, de los cuales 6.100 millones se han transferido directamente a las comunidades autónomas. La red de Centros de Excelencia se ampliará con 10 nuevos centros a lo largo de 2026, con tasas de inserción laboral que rozan el 90% en términos generales y alcanzan prácticamente el 100% en algunas ramas industriales.
CIERRE — CONTEXTO Y EVOLUCIÓN
La presencia de un Punto Violeta en un evento de carácter formativo y juvenil no es casual en Cuenca. Durante el último año, Liberal de Castilla ha recogido diversas actuaciones de la Subdelegación orientadas a integrar la prevención de la violencia de género en espacios educativos y culturales de la provincia, siguiendo una estrategia que busca llegar a los jóvenes fuera del aula en momentos de alta concentración y afluencia.
Lo que distingue esta edición es precisamente el papel activo del alumnado del Santiago Grisolía: no son receptores de información, sino agentes de prevención formados por las mismas instituciones que coordinan la respuesta institucional ante la violencia machista. Este modelo —jóvenes formados que atienden a otros jóvenes— representa una evolución respecto a los stands informativos tradicionales, y encaja con las tendencias pedagógicas del nuevo modelo de FP que el Gobierno defiende como referente europeo.
La Feria de FP de Cuenca se consolida así como un escaparate que va más allá de lo académico, combinando orientación profesional con compromiso social en un único recinto.

