Firma invitada: José Serrano Belinchón

Las gentes somos así y no tenemos remedio. Enseguida echamos al olvido el paso por el mundo de un número interminable de personajes de la grande o de la pequeña Historia, donde entra en juego el pasar por la vida de personajes ilustres, de héroes anónimos cercanos a nosotros, cuya memoria reclama con justicia al menos unas palabras de recuerdo. Estas tierras nuestras poseen una larga nómina de personajes desaparecidos que fueron ejemplares, que dieron su vida por serlo muchos de ellos, cuya memoria reclama un puesto de honor en la historia, al menos, de la tierra en donde nacieron. Razón de justicia. Fue el caso del personaje al que me refiero hoy, para tantos, incluidos sus paisanos, injustamente desconocido.

Un olvidado ilustreSe trata de Mariano Barberán, héroe de la Aviación Española, nacido en Guadalajara el 14 de octubre de 1895. Ingeniero Militar por la Academia de su ciudad natal, cuenta en la historia de su vida con el hecho de haber reali­zado el 11 de junio de 1933, acompañado del teniente Collar, la travesía de Sevilla a Cuba en vuelo de 39 horas y 50 minu­tos sobre el mar, pilotando el avión “Cuatro Vientos”. Viaje éste del que quedó constancia puntual en escrito al general Vives Camino, según noticia recibida de viva voz a su llegada a la isla de Cuba.

Días después emprendieron, no se sabe por qué, un vuelo desde La Habana hasta Méjico, donde ambos pilotos se dieron por desaparecidos, según se creyó, al estrellarse el “Cuatro Vientos” por falta de combustible y ser comidos quizás sus ocupantes por miembros incontrolados de alguna tribu indígena.

Noticias más recientes llegadas de Méjico, pusieron de manifiesto, sesenta y dos años más tarde, que los dos pilotos españoles murieron víctimas de un asesinato, dos días después de haber aterrizado en tierras mejicanas procedentes de Cuba. Fueron los autores del doble crimen los salteadores Bonifacio Carrera, Romualdo Palanca­res y dos hijos de éste. Los cuerpos fueron enterrados en una cueva cercana a la Guacamaya, donde se descu­brieron el día 16 de abril de 1995. A instancia del Ayunta­miento del Guadalajara presidido por don José María Bris, los restos mortales del capitán Mariano Barberán se repatriaron a su ciudad natal un año después de haber sido descubiertos, recibidos con honores y enterrados en su cementerio de manera definiti­va.

El capitán Barberán fue uno de los aviadores españoles más cultos y entusiastas. Escribió varios trabajos acerca de la Aviación, y se le consideró como una autoridad por cuanto se refería a la navegación aérea, por entonces en sus comienzos.