Un lugar de verano lo tienes aquí, en la Cascada del Molino, en Parelejos de las Truchas, que surge de la construcción de una antigua presa, en los primeros años del siglo 20, hoy abandonada. Algo, muy similar a lo sucedido con el Salto de Poveda de la Sierra, también en la prov de Guadalajara y en el Parque Natural del Alto Tajo que, hoy, produce cierta inquietud y alarma social en la zona porque, sus antiguas concesiones energéticas, han caducado o están en fase de caducidad al cesar la actividad industrial para la que fueron concebidas.
Tambbién porque Grupos ecologistas y administraciones promueven su desmantelamiento para eliminar barreras transversales que fragmentan el río y porque casos emblemáticos, como el de la presa de la Hozseca, cuentan con fallos judiciales que ordenan su demolición para recuperar la continuidad fluvial y los caudales ecológicos.
Los detractores de estas infraestructuras señalan que alteran el ecosistema, impiden el movimiento de la fauna piscícola e incumplen normativas de caudales.
Por otra parte entán los habitantes de la zona y municipios que defienden su valor, como parte del patrimonio industrial histórico y elemento configurador del paisaje local porque, se quiera o no se quiera, la caída por el salto artificial colonizado y erosionado por la fuerza del agua hace, ya, unos cien años, forma parte del paisaje y, su demolición, además de cuestión ideológica, sería un desastre como asegura en algunos medios, Jorge Layna, biólogo de la asociación Terra Naturalis. Es más, recuerda que los proyectos de demolición de las presas requieren de desembolsos económicos, muy importantes, que podrían servir en dotar de depuradoras a los pueblos en lugar de derribar un azud que no va a servir para nada y, además, va a implicar una maquinaria trabajando en el río y destrozándolo todo.
Vídeo. Cascada del Molino en Peralejos de las Truchas. Un lugar de verano.

