La Campaña de Personas Sin Hogar 2026 pone el foco en el hogar como un lugar de pertenencia, seguridad y vínculos, y llama a la sociedad a mirar de frente la realidad del sinhogarismo.
Durante la semana del 19 de octubre, esta Campaña vuelve a poner sobre la mesa una realidad que, a menudo, permanece invisible: la de las personas que no tienen un hogar donde sentirse seguras, protegidas y parte de la comunidad.
La Campaña de Personas Sin Hogar nos invita este año a mirar más allá de la falta de una vivienda. Porque tener un hogar no consiste únicamente en disponer de un techo. Un hogar es un espacio donde poder descansar, guardar las propias pertenencias, cuidar de uno mismo, establecer relaciones, sentirse reconocido y, sobre todo, sentir que se pertenece a un lugar.

Esta mirada permite comprender el sinhogarismo desde una perspectiva más amplia. No hablamos únicamente de personas que no tienen casa, sino de personas a las que se les ha ido haciendo más difícil mantener o recuperar un espacio estable desde el que desarrollar su vida y sus relaciones. Por eso, la respuesta tampoco puede limitarse a proporcionar un alojamiento: es necesario acompañar a las personas en sus procesos, recuperar vínculos y generar oportunidades para reconstruir un proyecto de vida.
En este sentido, el Centro de Atención Residencial Betania, de Cáritas Diocesana Sigüenza-Guadalajara, es mucho más que un lugar donde dormir. Es un espacio de acogida y protección en el que la persona puede recuperar estabilidad y sentirse acompañada. Es también un punto de partida para trabajar, junto a cada persona, aspectos relacionados con su autonomía, su salud, sus vínculos, el acceso a derechos, la vivienda o el empleo. Un espacio, un hogar desde el que volver a construir confianza y avanzar hacia una vida autónoma.
Desde el Centro Residencial Betania, esta realidad forma parte del trabajo cotidiano. En lo que llevamos de 2026, 392 personas han sido acompañadas en nuestros recursos. Pero, como recuerda la campaña, las cifras solo son una parte de la realidad. Cada número representa a una persona con una historia, unas capacidades, unos vínculos y un proyecto de vida. Poner rostro al sinhogarismo significa también reconocer que todas las personas necesitamos un lugar donde sentirnos seguras, acompañadas y parte de la comunidad.
La Campaña de Personas Sin Hogar nos propone, por tanto, cambiar la mirada y preguntarnos qué significa realmente tener un hogar. Y nos recuerda que acabar con el sinhogarismo no consiste únicamente en conseguir que una persona tenga un techo, sino en garantizar que pueda recuperar un lugar desde el que vivir, relacionarse y construir un futuro.
Desde Cáritas Diocesana Sigüenza-Guadalajara nos sumamos a esta llamada, a mirar, acercarnos y actuar, reivindicando respuestas que pongan a la persona en el centro y que hagan posible que nadie tenga que vivir sin un lugar al que llamar hogar.
Porque un hogar es mucho más que un sitio donde vivir: es un lugar al que pertenecer.
Belén Losada Pérez. Responsable del Área de Inclusión. Cáritas Diocesana Sigüenza-Guadalajara

