El 12 de agosto de 2026 pasará a la historia como el día en el que el cielo de Cuenca se oscureció en pleno atardecer. La provincia superó con nota la gestión del eclipse solar total, un acontecimiento astronómico sin precedentes desde 1912 en la Península Ibérica, que concentró a miles de personas en un evento que abarcó a 128 municipios con visibilidad total y a otros 110 de forma parcial. El balance: una jornada desarrollada con absoluta normalidad y sin incidencias destacadas ni en el tráfico ni en la seguridad ciudadana.
Para gestionar este reto, que amenazaba con colapsar los pequeños municipios y los accesos a los principales miradores, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado desplegaron un dispositivo de más de 455 efectivos. La Guardia Civil aportó el grueso del operativo con cerca de 400 agentes encargados de vertebrar la seguridad en toda la provincia, mientras que unos 60 efectivos de la Policía Nacional blindaron la capital conquense.

La subdelegada del Gobierno en Cuenca, M.ª Luz Fernández, ha puesto en valor el éxito de este despliegue, señalando que la normalidad fue la tónica general del día. Fernández ha destacado que este resultado no fue fruto de la improvisación: las gestiones para estructurar el operativo comenzaron a finales de 2025. Un trabajo de coordinación a largo plazo en el que han participado numerosos organismos, incluyendo a decenas de pequeños ayuntamientos de la provincia, lo que ha permitido anticipar los riesgos frente a un evento logístico sin precedentes recientes. Tanto la subdelegación como los propios cuerpos policiales han agradecido el civismo y la colaboración de la ciudadanía, que facilitó en todo momento la labor de los efectivos.
Un operativo sin precedentes ante la fiebre astronómica
Este balance de normalidad cobra aún más valor al revisar la hemeroteca de los días previos al eclipse. Tal y como recogió Liberal de Castilla, las autoridades se vieron obligadas a tomar medidas excepcionales de blindaje ante la avalancha de visitantes y el riesgo extremo de incendios, cerrando el acceso motorizado a pistas forestales y a joyas naturales de la Serranía como el Parque de Fauna El Hosquillo, el Cañón de Talayuelas y los Nacimientos del Río Cuervo y el Júcar.
La provincia, que aprovechó el tirón del eclipse para impulsar el turismo astronómico con una inversión de un millón de euros y más de 120 actividades y conciertos en los pueblos, entendió desde el primer momento que el éxito del evento pasaba por la seguridad. La transformación de esta histórica cita científica en un modelo de gestión y coordinación demuestra la capacidad de Cuenca y sus pequeños municipios para organizar y asumir retos que atraen las miradas del mundo entero, garantizando que el único protagonista fuera, como debía ser, el cielo.

