A escasas horas de la celebración del Día de Castilla-La Mancha este próximo domingo 31 de mayo, el Partido Popular ha instado al Gobierno de Emiliano García-Page a dejar atrás el «discurso triunfalista» y afrontar los problemas de gestión en la capital conquense. Beatriz Jiménez, diputada nacional y presidenta del Grupo Popular en el Ayuntamiento de Cuenca, ha denunciado que la Junta de Comunidades mantiene a la ciudad inmersa en una parálisis caracterizada por los retrasos. Según los populares, las carencias en el transporte y el deterioro de los servicios sanitarios demuestran una preocupante falta de compromiso autonómico.

La dirigente popular ha exigido que la festividad regional sirva para decir la verdad y rendir cuentas ante los ciudadanos de la provincia. Apoyada en las denuncias del presidente provincial del partido, José Martín-Buro, Jiménez subraya que el Ejecutivo autonómico acumula propaganda que no se traduce en mejoras concretas para fijar población. El PP insiste en que las largas listas de espera y la falta de profesionales de la salud continúan castigando a los conquenses sin que se presenten alternativas viables a corto plazo.
Esta reclamación del Grupo Popular conecta directamente con una trayectoria de desencuentros institucionales que han marcado la agenda política de la ciudad durante el último año. Tal y como documenta la hemeroteca de Liberal de Castilla, la supresión del tren convencional que vertebraba la provincia generó fuertes movilizaciones sociales y recursos políticos a lo largo de 2025. La falta de ese transporte, sumada a la ausencia de alternativas reales de movilidad que compensen a los vecinos de Cuenca, sigue siendo el principal frente de oposición local contra el Gobierno autonómico.
A este déficit en infraestructuras se añade la constante tensión por los plazos de los proyectos sanitarios de la provincia, cuyos retrasos han sido cuestionados de forma recurrente en los últimos meses. La evolución de este conflicto evidencia cómo el debate sobre el desarrollo económico de Cuenca sigue atascado en las mismas demandas estructurales de los últimos años. En este escenario, la oposición advierte que el verdadero orgullo por Castilla-La Mancha pasa obligatoriamente por exigir inversiones que saquen a Cuenca del olvido y generen nuevas oportunidades de empleo.

