El Umbral del Ocejón vivió este fin de semana una jornada emocionante, la de la recuperación de la Romería de Mayo a la Ermita de la Virgen de los Enebrales. A la hora convenida, en el altozano en el que se encuentra la Ermita de ‘La Serrana’, en el que se mire hacia donde se mire sólo se ve verde y belleza, a un lado ondulantes cumbres y al otro la ciudad encantada de Tamajón, los Gaiteros, que llevan precisamente ese nombre, Mirasierra, empezaron a hacer sonar dulzainas y tamboriles en el soportal de la Ermita, anunciando que la villa agallonera, y por ende, también la comarca, recuperaba la Romería de la Virgen de los Enebrales, celebrada tradicionalmente en el mes de mayo.

Tamajón recupera la Romería a la Ermita de la Virgen de los Enebrales

La Hermandad de ‘La Serrana’, recientemente constituida y formada por doscientos agalloneros, tiene la pretensión de recuperar poco a poco, las tradiciones perdidas de la villa agallonera.

“Siempre digo que Tamajón empieza aquí. Sinceramente, no sé que hubiera sido de Tamajón sin la Virgen de los Enebrales, porque la recuperación del patrimonio histórico y artístico de Tamajón se ha llevado a cabo con fondos de esta Ermita. Esto en cuanto a lo material. En cuanto a lo espiritual, cada agallonero lleva dentro de sí su sentimiento hacia la Virgen. Lo único que puedo decir es que la gente de Tamajón se vuelca con esta Ermita”, decía Eugenio Esteban, alcalde de la villa. El regidor es uno de los miembros de la recuperada Hermandad que ha propiciado la vuelta de la Romería.

Según explicaron en el oficio religioso los portavoces de la Hermandad de la Virgen de los Enebrales, Elvira Gamo y Alberto Sotelo, después de culminar un largo proceso administrativo, la entidad fue definitivamente constituida en agosto pasado. Hoy tiene en torno a doscientos socios. “Queremos recuperar las costumbres y tradiciones en torno a la Virgen de los Enebrales”, aseguraban, dando muestra del primer ejemplo.

La Romería, de manera originaria, la iniciaron los vecinos de Almiruete, en agradecimiento a que ‘La Serrana’, les hubiera salvado de una epidemia. A la celebración se unieron los agalloneros, y también muchos otros vecinos de la comarca. Con el paso de los años, se perdió la celebración, que en el último tramo del pasado siglo aún se celebraba, de manera intermitente. Con la recuperación, la intención de la Hermandad es que ya no se pierda la costumbre. “Le pedimos muchas cosas a la Virgen todo el año, qué menos que hacerle una ofrenda y esta Romería en su honor”, explicaba la presidenta de la Hermandad.

‘La Serrana’ lucía bellísima con su manto, grana y oro, que es fruto de una donación anónima, y rodeada de flores. Después de la ceremonia religiosa, de manera espontánea, Francisco Maroto, alcalde de Campillo de Ranas, le cantó tres saetas a la Virgen, antes de que saliera en procesión. Su voz clara traspasó la tradicional sobriedad agallonera, humedeciendo los ojos de muchos de los presentes. “Para mí, la Virgen de los Enebrales es la advocación de María en la Sierra, que en mayo todos sentimos un poco más. Cuando me pongo delante de ella, me sale cantar las cosas que me enseñaron mis padres y mis abuelos, para que no se pierdan. Le canto con  el sentimiento que todo el mundo tiene hacia ella, pero que no pueden expresar con su voz, como yo. La Virgen de los Enebrales es para nosotros ese símbolo de María, que siempre está presente en nuestra tierra, con las puertas abiertas. Es un símbolo de la unión de la Sierra. Le tengo muchísima fe”. Además de las saetas de Maroto, los agalloneros entonaron, con el mismo sentimiento, el himno a ‘La Serrana’.

Después de dar una vuelta por el entorno de la Ermita, siempre precedida por los gaiteros, la imagen de la Virgen llegaba de nuevo al soportal de la Ermita, donde el subastero de Tamajón, Darío Santos, almonedeó los cuatro brazos de las andas para entrar a la Virgen dentro, además de unas cintas. Después, por cortesía de la Hermandad de la Virgen de los Enebrales, los presentes compartieron el ‘honazgo’ o pan relleno de embutido. Además, quienes quisieron se quedaron a comer en la explanada.