Spot. Este viernes, En un lugar de la Mancha centra su atención en el castillo de los duques y en el gobierno de Sancho.
Nuestro caballero, en casa palacio de los duques, entona-en un determinado momento- un romance para Altisidora que finaliza como el rosario de la aurora.
Cuenta la historia, además, que Sancho fue llevado a un suntuoso palacio en donde le sirvieron una suculenta comida de la que, por culpa de un médico, no prueba bocado alguno cuando, hasta ellos, llega un labrador de Miguelturra al tiempo que, en el otro palacio-castillo, en plena noche, aparece una dama que entra en el dormitorio de nuestro hidalgo alumbrándose con una vela.
Y ahí quedan. D. Quijote molido a pellizcos, doña Rodríguez saliendo de la alcoba y, Sancho, ejerciendo de gobernador en su ínsula.
¿En la vida real? Usaremos aceite Aparicio contra las heridas, hablaremos de Miguelturra en el año 1988 como nos referiremos a las almas en pena con nuestro cura, don José Mónico. Con Luisa Arenas nos meteremos en faena con la vainica y, ya, por fin, con esa figura que, en el juego, llaman el baratero.
Todo ello, y más, este viernes aquí, en El Liberal de Castilla. En el programa número 42 de la serie En un lugar de la Mancha. No te lo pierdas.

