Sony ha presentado el micrófono inalámbrico ECM-W5, un sistema de audio compacto orientado a creadores de contenido y producción audiovisual que llegará al mercado en noviembre de 2026 con un precio de 410 euros. El equipo destaca por incorporar grabación directa a cámara en coma flotante de 32 bits a través de la zapata Multi Interface (MI), una tecnología que captura tanto sonidos tenues como picos elevados sin necesidad de ajustar la ganancia y elimina el riesgo de distorsión o saturación en las tomas.

El conjunto integra dos transmisores y un receptor con un alcance de transmisión en línea de visión de hasta 500 metros y una estabilidad de señal tres veces superior a la de su predecesor. Además del envío directo del sonido sincronizado en el mismo archivo de vídeo, cada emisor dispone de 64 GB de memoria interna capaces de almacenar hasta 90 horas de copia de seguridad de respaldo. El sistema ofrece hasta 11 horas de autonomía de batería, resistencia básica al polvo y la humedad, compatibilidad con código de tiempo para proyectos multicámara y un adaptador USB tipo C para su uso directo en ordenadores y teléfonos móviles.
Como novedad funcional en el flujo de trabajo, el dispositivo permite la monitorización inalámbrica directa mediante auriculares compatibles de la marca y admite configuraciones de hasta cuatro canales de audio simultáneos adquiriendo transmisores adicionales por 130 euros o el receptor suelto por 210 euros.
Evolución técnica frente a las generaciones previas
El lanzamiento del ECM-W5 consolida el salto hacia los flujos de trabajo basados en 32 bits flotantes en el segmento de micrófonos inalámbricos ultracompactos, una prestación que hasta ahora quedaba restringida a grabadoras de campo dedicadas. Frente a modelos previos como el ECM-W3, la eliminación del ajuste manual de niveles sonoros resuelve uno de los principales contratiempos en grabaciones imprevistas de calle, entrevistas en movimiento o coberturas informativas en exteriores.
La integración digital a través de la zapata de cámara reduce además los puntos de fallo al suprimir cables analógicos de conexión rápida, permitiendo a los operadores de cámara y redactores multimedia agilizar los tiempos de montaje y edición sin depender de pistas de respaldo externas.
