Durante el mes de abril, cuatro nuevas familias han fijado su residencia en los municipios de Villalba de la Sierra, Salmeroncillos y Cañaveras. En total, siete personas han llegado a la provincia a través del Proyecto Arraigo, una iniciativa apoyada por la Diputación de Cuenca que conecta las ofertas laborales y de vivienda del medio rural con ciudadanos que buscan un cambio de vida.
El diputado de Reto Demográfico, Javier Cebrián, señala que cada instalación supone una oportunidad para mantener vivos los pueblos y generar actividad económica. Las recientes llegadas demuestran que las comarcas de la Serranía y la Alcarria ofrecen viabilidad tanto para el empleo por cuenta ajena como para el emprendimiento autónomo.

En Villalba de la Sierra se han instalado dos de estas familias. Madeleine Rita comenzará a trabajar en un restaurante de la zona, mientras que su pareja ejercerá como peón logístico. Por otro lado, Lucía ha abierto un taller de joyería artesana con venta online, y su marido compagina trabajos forestales con el impulso al aprovechamiento de la resina en la cercana localidad de Sotos.
El programa también da respuesta a empresas locales que no encuentran personal. Es el caso de Industrias Cárnicas Guerrero, el matadero de Salmeroncillos, que ha contratado a Abdoulie como camionero para cubrir un puesto de difícil ocupación. De forma similar, Eduardo y Adriana se han establecido en Cañaveras, donde él ha iniciado un negocio de mantenimiento, pintura y reparación de viviendas, cubriendo una fuerte demanda de especialistas en la zona.
Evolución del Proyecto Arraigo
Con estos últimos empadronamientos, el Proyecto Arraigo ha logrado asentar a 91 familias y 265 personas en la provincia de Cuenca. Al consultar el archivo reciente de Liberal de Castilla, se constata cómo este plan ha transformado su estrategia en el último año: ha pasado de la simple promoción rural a funcionar como una agencia de colocación de precisión. Las noticias de los últimos meses reflejan una tendencia clara hacia la repoblación profesionalizada, priorizando perfiles que resuelven carencias históricas en los pueblos, como transportistas, oficios manuales o personal de hostelería. Esta evolución demuestra que el reto demográfico ya no solo se combate sumando habitantes, sino garantizando servicios básicos que aseguran la supervivencia económica de los municipios a largo plazo.

