Los presidentes de las cooperativas agroalimentarias de Villagarcía del Llano, Quintanar del Rey, El Peral, Villalpardo, Villarta y Graja de Iniesta han exigido a las administraciones públicas que cumplan con la asignación de 3 hectómetros cúbicos de agua estipulada en el vigente Plan Hidrológico. Durante una reciente reunión de trabajo, los representantes del sector agrícola de esta comarca analizaron la situación hídrica actual y advirtieron de que la falta de este recurso amenaza directamente la viabilidad de sus explotaciones.
Los cultivos leñosos constituyen el motor económico de estos municipios y una pieza clave para fijar población en la provincia de Cuenca. Ante el avance del cambio climático y la disminución de las precipitaciones, los agricultores señalan que sin un acceso real a esta dotación de regadío, muchas plantaciones desaparecerán en los próximos años. Esta pérdida agravaría el problema de la despoblación y comprometería el tejido económico y social del territorio.

En este contexto, los representantes cooperativos han denunciado la falta de voluntad política por parte de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha. Reclaman que el gobierno regional agilice de manera inmediata las autorizaciones necesarias y ejecute las infraestructuras hidráulicas que permitan aprovechar el agua disponible, siguiendo el modelo de otras comunidades autónomas que ya han optimizado sus recursos. Aunque los agricultores mantienen su disposición al diálogo, subrayan que el acceso al agua es ya una cuestión de supervivencia económica y demográfica para los pueblos de La Manchuela.
El peso histórico de las reivindicaciones hídricas
La reclamación conjunta de estos seis municipios conquenses se enmarca en una larga trayectoria de demandas en torno a la gestión del agua en la provincia. El archivo histórico de Liberal de Castilla documenta cómo las disputas por las dotaciones de regadío en La Manchuela han sido una constante durante las sucesivas revisiones de la planificación hidrológica. Durante años, la comarca ha defendido su derecho a utilizar los recursos disponibles para garantizar regadíos de apoyo que aporten rentabilidad y estabilidad a los viñedos y demás cultivos leñosos frente a las sequías cíclicas.
La evolución de este escenario muestra que los compromisos reflejados en los documentos oficiales a menudo sufren paralizaciones derivadas de la burocracia y la falta de inversión en infraestructuras clave. La exigencia actual de desbloquear estos 3 hectómetros cúbicos no surge de forma repentina, sino que representa el punto crítico de años de negociaciones institucionales donde el sector primario intenta blindar su medio de vida. De esta forma, la petición de soluciones urgentes evidencia que el agua sigue siendo el mismo factor determinante que en décadas pasadas para evitar el declive rural y sostener el futuro de La Manchuela.
