Vídeo de la etapa

Tras veinte días de viaje con mil doscientas ovejas merinas, a través de una Cañada Real que cambia de nombre según dónde estés, la idea, como en años anteriores, era la de hacer con Grati  y Rubén Usero, con Juan Manuel Valerio, Jorge San Miguel y Luis Hortelano -un matemático que se apunta a ser extra para lo que sea, porque hunde sus raíces en La Huérguina-, la última etapa que nos llevaría  desde Villalba  de la Sierra hasta Las Majadas por la, ahora sí, Cañada Real de Rodrigo Ardaz dejando atrás momentos que, como ya dije, es hora de contarlos.

Hace siete años, Cayo Mayordomo, agricultor de 84 años que tenía el tractor aparcado al pie de la vereda, en Belmontejo, se quejaba amargamente de que, los ganados, en al “puente del acueducto”, pasado ya Belmontejo, deberían tirar por la izquierda que es la vereda y no por la derecha. “El año pasado se comieron media hectárea de pipas y, ayer”, me dice, “pasó un ganado que no sabía por dónde iba. Si te arrimas a la vereda te denuncian pero, ellos, van por donde quieren”, dijo. “Lo denunciamos a la Guardia Civil pero como teníamos que pagar a un procurador, eso superaba en valor lo que se comieron así que, quedó en nada. Es que tienen que ir desde la Hinojosa por La Parrilla pero se vienen por aquí”, me dijo Cayo desconociendo, quizás, que la vereda en esta zona es de año y vez. Que un año van por la Parrilla y, al otro, por Belmontejo ya que en Fresneda de Altarejos se divide la cañada en dos hojas: una va por Altarejos, San Lorenzo de la Parrilla y Cervera y, la otra, por Mota de Altarejos, Belmontejo y Olivares.

Pedro José Moreno, ganadero y agricultor, de Belmontejo también, echaba en cara a los agricultores allí presentes que, los mojones que delimitaban la vereda, habían sido arrancados y, si no, hechos añicos. “La anchura no es ná. No pueden pasar por aquí las ovejas porque no caben”, asevera mientras el hijo de Cayo dice que “es mejor sembrar la vereda aunque, si se la comen, pues a callar”.

Este es el ambiente que encontré hace siete años en Belmontejo, en una vereda convertida en carril en la que solo cabía una Renault Expres y, por si fuera poco, en un basurero escombrera con el peligro que ello conlleva para el ganado. Y si no, que le pregunten a Manolo Cardo o a Grati Usero que le han salido los dientes en esto de la ganadería: fue mi padre el que me metió en esto porque no había otra cosa entonces. Y, una vez que le coges el gusanillo, hay que seguir hasta que me jubile que no sé cuándo será.

Grati Usero recogiendo el pastor eléctrico

Grati, Gratiniano Usero, con barba blanca que le da más años de los que realmente tiene, está recogiendo el pastor eléctrico en un paraje entre la carretera a Portilla y la de Las Majadas. A un kilómetro de Villalba de la Sierra en el que arranca el Barranco Grande porque, el Largo, le falta pantalla al ordenador para verlo. Vivimos de esto, sí, qué le vamos a hacer. Y malamente por motivo y razón de que las ayudas cada vez vienen más tarde, están recortando y cada vez lo tenemos más en contra. Y de los caminos ni hablar porque, si hablo, algunos señores se incomodan pero que sepan que hablo con la razón y la verdad por delante. Hay dos pueblos de cuenca que son una pena porque han reducido la vereda a la anchura de un tractor así que, ¿dónde están los metros que faltan?, ¿dónde está la vereda? Que nos ayuden desde arriba porque lo que decimos es cierto y, alguien, tendrá que aplicar una ley que nos amparaba desde hace cientos de años.

La Cañada Real en Ciudad Real se puede ver porque, los mojones, se ven. Pero en Cuenca, en  Belmontejo y la Hinojosa es horrible. Tenemos que ir, ¿por dónde, si nos han dejado cuatro metros de vereda? Es una pelea dos veces al año con los agricultores. ¿La culpa?, a mi entender la tiene la Administración porque es ella la que tiene que marcar y hacer que se respeten porque, un día, Dios no lo quiera, vamos a salir a palos. Ya verás. Es que un señor me amenazó que me iba a pegar dos tiros. Que tenía una “paralela”, me llegó a decir. Pero esto, ¿qué es…?

Ovejas por la Cañada Real de R. Ardaz hacia Las Majadas

Ya hemos dicho en varias ocasiones que, la trashumancia, además de lo que acabamos de relatar, tiene de todo menos de idílico porque, además del camino, la burocracia tiene tela: ¡buuu!. No solamente es Castilla la Mancha, es Andalucía porque van de la mano. No se puede ir a hacer una guía entrando a las nueve de la mañana y salir a la una y media de la tarde y que, para pagar siete euros, te tires tres horas. Vamos a peor. Muy mal. Una autonomía pone una normas y, la otra, otras distintas. Pegas y pegas. Y de las vacunas, ni te cuento.

La sequía también afecta, me dice Grati. Y mucho más cuando la administración no se preocupa de que haya pozos que tengan agua y que funcionen los abrevaderos. ¿Qué no quieren? Pues que lo digan. Que solucionen el problema de los abrevaderos, la estrechez y la porquería que te encuentras. Hay varios abrevaderos buenos: Socuéllamos, Pedroñeras y dentro de lo malo Rada de Haro. Donde peor lo pasamos es en Alhambra porque, ahí, son dos días sin agua. Es que no dejan un tornajo, un abrevadero, nada para los animales. Y luego, con esa sed que llevan, cuando pasamos la carretera, a ver quién las sujeta por Ruidera cuando huelen el agua porque se pueden tirar tres o cuatro días sin beber ni gota.

La Fuente de La Taza

Yo no sé el tiempo que se tirará Grati ahorrando, gota a gota, para que esto sea rentable porque, según él, sigue siéndolo: los camiones cada vez valen más. El trabajo desgasta, el problema del agua, los demás…pero es que los camiones cuestan 300 euros. Si nos respetaran, el ganado viene a su marcha, sestea en sus sitios, va comiendo…y eso es rentable. Los pastos allí abajo, añade Grati, están secos porque la primavera ha venido fatal. Pa el 15 de Mayo estaba todo seco. Y si no comen pasto, hay que echarles pienso y, con él, el agua porque si no, te cargas a la oveja. Y eso que no se baña como nosotros.

De la higiene mejor ni hablar: hay días que sí, que hay suerte y te invitan a ducharte en alguna casa  pero, lo normal, es que nos duchemos una vez cada 10 días. Con decirte que nos miramos y no nos conocemos de la mugre que llevamos…

Juan Manuel Valerio, de Vílches (Jaén), tiene sobrada experiencia en trashumancia y ganadería brava. Llevo to la vida entre animales. Tengo 26 años y he echao en esto un montón de ellos. En verdad es que me he hecho esto un par de veces. Ahora con Grati, otra con los

 Belenchones y, la más divertida, con Alicia Chico, una de las mejores en esto del ganado bravo. No vivo de esto. Me gusta. Vengo por hobby, a ganar algo de dinero y na más. Me dedico al olivar, a la aceituna y a cuatro jornales que salen, sí.

Juan Manuel Valero

Juan Manuel ha hecho las dos rutas: la del bravo por los Chorros y la lanar y vacuno de carne por la de Rodrigo Ardaz. Es muy dura. Llevo la vereda entre pedernales y bueno, entre lo que se la comen y otras cosas, esto resulta un cementerio: alambres, basura, escombros…

El calor que hace es lo peor y la falta de agua. Estamos siete u ocho días sin ducharnos. Hay gente que te ve y ni te habla pero, otra, aún te da agua, o te da vino o te invita a ducharte. Claro que hay otros, como un tractorista que salió diciéndonos que nos iba a meter cuatro tiros. Hoy es el último día. Me voy a afeitar, duchar y me tomaré cuatro o cinco cubatas bien fríos. Y luego a volver dentro de tres o cuatro días a lo que salga porque está todo muy mal.

Rubén Usero

Pasada la Tiná del Rojo, un cambio de rasante que afeita orografías, Rubén Usero se baja de la yegua para que siga en ella Jorge quien, por cierto, no hace más que evitarme para no salir en la foto. Estamos debajo de la Fuente de la Taza. En un valle húmedo a pesar de que, este año, el agua se evapora con solo mentarla. Han llegado las mil doscientas sumando los dos hierros FU (Feliciano Usero, padre de Grati cuyo nombre ganadero conserva) y la R de Rubén. Mías aquí irán unas doscientas y pico porque subimos a las paridas y, en total, llevaré unas trescientas cincuenta que con las de mi padre, pues vamos tirando.

Lo que no veo en el rebaño son los machos, los carneros: no. Es que no es conveniente que cubran ahora a las ovejas y también los trajimos en camiones hasta el pueblo.

Veinte días de marcha aunque, en esta ocasión, más llevadera: claro. Lo bueno es estar con la gente. En algunos sitios vas bien pero, en otros, te ponen de mala leche pero, sí, este año vamos jóvenes y se lleva mejor. Sobre todo porque ya conocen la vereda  y no hay que ir explicando nada.

La comida en el pueblo

Las ovejas de Grati y de Rubén, una vez en la Fuente de la Taza convertida en buitrera quizás, por el cercano “comedero” en el que echan desperdicios cárnicos, los justos, subieron por una especie de desfiladero hasta alcanzar la meseta superior delimitada por el roquedo y la carretera. Estaban en casa y, además de hierba, la naturaleza las obsequió con gamones marchitos que otrora alimentara al cerdo de la economía familiar, y peonías silvestres que por aquí llaman “duelecabezas” como a la amapola denominan ababol.

Por el cerro de las antenas bajamos al pueblo dejando atrás lo que en su día fue fuente entre areniscas en las que, las mujeres, dejaban las sartenes como el oro y, si no, tendían ropa como en La Canaleja entre rosales silvestres, moras y algún alrovino. Eran tiempos en los que la dula era el mismo Francisco, “Yegüerete”, y los mismos en los que, cuando venían los trashumantes, hacían de ese día algo especial. Pero, ¿ahora?, la gente tiene bastante con buscar su sombra.