Rafael Lozano continuará al frente de la Asociación Provincial de Autoescuelas (APAC) tras recibir el respaldo del sector en la asamblea electoral celebrada en la sede de CEOE CEPYME Cuenca. El gerente de la Autoescuela San Cristóbal, que superará así los treinta años representando a los empresarios conquenses, inicia este nuevo mandato con la urgencia de agilizar las pruebas prácticas de conducir y defender a los centros de formación locales.

Su hoja de ruta para los próximos cuatro años se centra en atajar el cuello de botella que sufren los alumnos a la hora de obtener su permiso. Para lograrlo, la directiva planteará a la Jefatura Provincial de Tráfico y a la DGT una serie de medidas de aplicación inmediata:
Exigir la cobertura de las plazas vacantes de examinador en la provincia de Cuenca.
Reclamar horas extraordinarias entre semana para reducir las listas de espera acumuladas.
Evitar cambios de última hora en las programaciones de Tráfico que perjudican a alumnos y autoescuelas.
Recuperar la fiesta provincial del sector como espacio de unión y reconocimiento profesional.
Impulso a las comarcas
Además de las reivindicaciones operativas, el programa de Lozano pone un foco especial en la vertebración de la provincia. El presidente reelegido buscará una mayor estabilidad para los centros examinadores de Tarancón y Mota del Cuervo. La prioridad es garantizar una programación regular y suficiente que permita a los alumnos de estas comarcas examinarse cerca de sus domicilios, otorgando a estas sedes el peso que merecen dentro de la red provincial.
En paralelo, Lozano se ha comprometido a blindar a las empresas locales frente a las autoescuelas de otras regiones. Esta medida busca evitar que la derivación de aspirantes foráneos termine por colapsar los puntos de examen conquenses, protegiendo así a los negocios que realmente sostienen el tejido formativo en el territorio.
El reto de los examinadores
La hoja de ruta de esta nueva etapa en APAC responde directamente a las carencias del sistema que hemos documentado en el archivo de Liberal de Castilla durante el último año. La falta de personal examinador en la provincia no es un conflicto nuevo, sino un déficit estructural de la DGT que genera embudos recurrentes en la obtención de permisos, una situación que se vuelve especialmente crítica durante los picos de matriculación previos al verano.
El aviso sobre la llegada de autoescuelas de fuera de la provincia conecta con la presión constante que sufre Cuenca desde territorios limítrofes, donde las listas de espera empujan a los alumnos a buscar atajos en provincias vecinas. Al exigir la consolidación de los exámenes en Mota del Cuervo y Tarancón, la asociación no solo busca apagar el fuego de la capital, sino descentralizar el servicio para asegurar que los tiempos de espera de los jóvenes conquenses no dependan de la falta de plantilla estatal.

