El último pleno municipal ha vuelto a evidenciar la tensión entre Izquierda Unida y el equipo de Gobierno, en una sesión marcada por el silencio ante las demandas ciudadanas y una inusual intervención del alcalde. Según ha denunciado la formación política, las preguntas registradas hace meses tanto por los grupos de la oposición como por los vecinos continúan sin recibir contestación. La controversia principal de la jornada giró en torno a la ausencia del primer edil, una circunstancia que IU respeta como legítima por motivos personales o laborales, pero cuya gestión institucional ha calificado de impropia.

En lugar de limitarse a justificar su falta de asistencia por los cauces habituales, el regidor remitió un escrito para que el portavoz del Gobierno lo leyera en su nombre. Tanto la portavoz de la coalición, María José Pérez Salazar, como el edil Vasco lamentaron que esta intervención indirecta se utilizara como un comunicado político para lanzar reproches a la oposición. Los ediles consideraron desafortunado que, ante la paralización de cuestiones clave para el municipio, se optara por reprender a quienes ejercen la labor de fiscalización en lugar de rendir cuentas.
A pesar de este clima de fricción, Izquierda Unida logró sacar adelante las tres mociones presentadas. Dos de ellas obtuvieron el respaldo unánime de la corporación: una petición para reforzar la estabilidad del servicio de salud mental en Castilla-La Mancha y otra para adaptar la ordenanza de vehículos de movilidad personal a la normativa estatal. La tercera iniciativa, centrada en exigir explicaciones sobre un informe técnico relacionado con la gestión de la concesionaria La Alameda Agua y Salud, logró luz verde por mayoría.
Precisamente, el debate sobre esta última moción no supone un hecho aislado en la actualidad local. Si revisamos la hemeroteca de Liberal de Castilla durante el último año, la gestión de las instalaciones de La Alameda Agua y Salud y la incertidumbre sobre la situación de los trabajadores municipales han sido un foco constante de fricción. La insistencia de Pérez Salazar por recuperar la seriedad institucional y dar respuesta a los conflictos laborales existentes refleja una trayectoria clara: el desencuentro de este último pleno es la consecuencia de un bloqueo administrativo prolongado frente a las exigencias históricas de transparencia que reclaman los vecinos y la oposición.

