PODEMOS Cuenca denuncia la estrategia de “tierra quemada” que está aplicando Mariscal en el Casco Histórico
La precipitada puesta en funcionamiento del sistema de cámaras, de espaldas a la ciudadanía y sin alternativas de movilidad que lo complementen, deja a los vecinos en una situación de indefensión, caos e incertidumbre ante un nuevo “Mariscalazo”

El problema de acceso de vehículos al casco histórico de Cuenca es un problema urbanístico y de movilidad que se lleva arrastrando desde hace décadas y que ningún gobierno se ha atrevido a abordar de forma estratégica. Por desgracia, la ocurrencia del grupo popular de instalar unas cámaras para controlar los vehículos que acceden al barrio ha supuesto hacer realidad la peor de las pesadillas de los vecinos del casco: que el remedio fuera peor que la enfermedad.

Desde PODEMOS Cuenca consideramos que la puesta en marcha del sistema de cámaras se ha realizado de forma arbitraria y torpe, sin contar con los vecinos del casco en las fases de planificación ni en su posterior desarrollo. Con la implementación de esta medida y la emisión de las primeras multas, los vecinos del casco están sufriendo en sus carnes el autoritarismo y el “gobierno de la ocurrencia” que llevamos experimentando durante los últimos años en Cuenca.

Este nuevo “Mariscalazo” se ha traducido en la instalación de un sistema de cámaras sin contar con los vecinos, reduciendo el número de plazas disponibles en superficie sin aumentar las de los párquines, así como la total desidia mostrada hacia la implementación de un sistema de remontes o la mejora del transporte público en el casco. Un cúmulo de inacciones, ocurrencias y negligencias que está acabando lentamente con la poca vida que quedaba en el casco y que no busca otra cosa que convertirlo en un polo de atracción turística hueco y sin alma, al más puro estilo de los grandes parques temáticos.

Sin embargo, este tipo de estrategia puede resultar familiar a cualquiera que conozca otros casos similares como fueron en su día el de “Gamonal” en Burgos o el de “El Cabañal” en Valencia. El ayuntamiento sólo tiene que cruzarse de brazos, dejar que se degrade el barrio y añadir elementos de presión que hagan insostenible la vida de los vecinos que se resistan a abandonarlo. El movimiento es antiguo y tiene un nombre: la estrategia de tierra quemada.

Por eso, desde PODEMOS Cuenca apoyamos todas las iniciativas que están surgiendo desde la ciudadanía conquense para revertir la situación, con la transparencia y la participación como pilares fundamentales en la construcción de una alternativa viable, eficaz y duradera. Y les recordamos que, igual que ya sucedió en otras ciudades, la imposición de este tipo de políticas está condenada al fracaso porque siempre tendrá enfrente la dignidad de los barrios y sus gentes.