El presidente de la Diputación de Guadalajara, José Luis Vega, ha presentado este jueves 30 de julio un paquete de medidas económicas urgentes para los municipios afectados por los recientes incendios forestales, con especial atención a La Mierla y Selas. Este plan de choque busca reactivar la economía en la Sierra Norte y la comarca de Molina de Aragón, garantizando la supervivencia de ganaderos, apicultores, pequeños comercios y las propias arcas municipales tras el paso de las llamas.

Para asegurar el mantenimiento de los servicios básicos en estos pueblos, la Institución provincial ha estructurado una serie de medidas de ejecución inmediata y a medio plazo:
Ampliación del plazo para solicitar el pago del 50% de las cuotas de la Seguridad Social para autónomos de negocios esenciales.
Aprobación a finales de este año de una convocatoria extraordinaria para subvencionar el 100% de estas cuotas.
Suministro continuo de forrajes y paja para el ganado, facilitando además la reubicación en pastos de otras localidades.
Colaboración con la Asociación de Titulares Cinegéticos (ATICA) para la alimentación de la fauna silvestre.
Apertura de una línea de apoyo específica para la recuperación de las colmenas de los apicultores locales.
Compensación económica en 2027 para los ayuntamientos, igualando los ingresos perdidos en 2026 por la paralización de cotos de caza y actividades micológicas.
Hemeroteca
El archivo histórico de Liberal de Castilla documenta cómo las comarcas de la Sierra Norte y Molina de Aragón se enfrentan recurrentemente al grave desafío de los incendios estivales. Históricamente, las coberturas de este medio han evidenciado que el impacto real en los pequeños municipios va mucho más allá de las cenizas. La pérdida de recursos naturales fundamentales, como los aprovechamientos cinegéticos, la apicultura o la micología, ha supuesto tradicionalmente una asfixia financiera para los ayuntamientos durante los años posteriores a las llamas.
Cierre
La respuesta actual de la Diputación de Guadalajara muestra una evolución frente a la gestión de emergencias de décadas anteriores, donde los recursos se destinaban casi en exclusiva a la reforestación del terreno. Al asumir el pago íntegro de las cuotas de los autónomos rurales y compensar de forma directa la merma de ingresos municipales por la caza, la estrategia institucional reconoce que el verdadero peligro tras el fuego es el abandono poblacional. El objetivo ya no es únicamente recuperar el paisaje natural, sino evitar el cierre definitivo de los bares, tiendas y explotaciones que mantienen con vida el medio rural de la provincia.

