Hay agradecimientos que uno lleva dentro y que, por unas cosas o por otras, va dejando para después. Hasta que llega un momento en el que siente la necesidad de detenerse y decirlos. A mí me ha pasado contigo, Pedro Vitorero. Ahora que se acerca tu jubilación, quiero que sepas lo mucho que valoro lo que has hecho por Azuqueca y, sobre todo, el cariño que te tengo.
Pienso en los más de cuarenta años que llevas ligado a esta ciudad y me resulta imposible resumirlos en unas líneas. Detrás de ese tiempo hay trabajo, esfuerzo y muchas personas que han encontrado en ti a alguien dispuesto a escuchar y a ayudar.
Cada vez que veo a un equipo deportivo que ha contado con el patrocinio de Saint-Gobain Isover, pienso también en tu implicación para hacerlo posible. Sé que detrás de muchas de esas colaboraciones has estado tú, preocupándote, buscando la manera, poniendo algo que no aparece en ningún logotipo: tu corazón.

Y sé que hay mucho más. Cosas que no han salido en los periódicos, que quizá solo conocen quienes recibieron tu ayuda. Me parece especialmente hermoso que hayas hecho tanto sin necesitar contarlo. Has ayudado porque te importaba, porque sentías que podías aportar algo y querías hacerlo.
Pero hay algo de lo que hoy quiero hablarte con especial emoción: gracias a ti, nuestro concurso fotográfico del Desfile de Carrozas ha llegado a las diecinueve ediciones.
Lo escribo y pienso en todas las imágenes que nos han dejado estos años. En las caras de ilusión, en los abrazos entre peñistas, en los nervios, en las familias esperando el desfile. En tantos momentos que habríamos ido olvidando y que hoy podemos recuperar al mirar una fotografía.
Tú has ayudado a guardar esos recuerdos, Pedro Vitorero. Has contribuido a que una parte de la vida de Azuqueca permanezca.
Por eso me hace tanta ilusión que, cuando te jubiles, el concurso pase a llamarse «Concurso Fotográfico Desfile de Carrozas Pedro Vitorero».
Quiero que tu nombre siga acompañando a nuestras carrozas, a nuestras peñas y a esa alegría tan nuestra. Quiero que cada convocatoria nos dé la oportunidad de recordar lo que has hecho. Y me emociona pensar que, dentro de unos años, alguien pueda preguntar quién es Pedro Vitorero y podamos responderle contando tu generosidad.
Para mí, ese reconocimiento tiene un sentido muy profundo: que quede escrito nuestro agradecimiento allí donde tú has puesto tanto cariño.
También quiero darte las gracias por tu manera de ser. Por esa calma con la que reflexionas, por tomarte las cosas en serio, por la sensibilidad que hay detrás de tus palabras. Valoro mucho a las personas que escuchan de verdad, que se preocupan por comprender y que hacen sentir al otro que merece su tiempo. Yo veo todo eso en ti.
Hay algo más que quiero contar de ti, Pedro Vitorero, porque creo que explica muy bien la persona que eres. Aunque tu jubilación está cerca, has decidido esperar hasta completar la transición con quien vaya a ocupar tu puesto. Quieres acompañar a esa persona, compartir lo que has aprendido y asegurarte de que pueda asumir su responsabilidad con tranquilidad.
Después de más de cuarenta años, con todo el derecho a pensar en ti y a disfrutar de tu descanso, sigues pendiente de quienes se quedan. Me conmueve ese gesto. Sé cuánto vale poder empezar una etapa con alguien al lado que te oriente, que responda a tus dudas y que te dé confianza. Tú quieres ofrecer ese apoyo antes de marcharte.
Ahí reconozco tu bondad, Pedro Vitorero. En esa preocupación por dejar las cosas bien, en el cuidado hacia la persona que vendrá después, en sentirte responsable hasta el último día. Incluso al preparar tu despedida, sigues pensando en cómo ayudar a los demás.
Y por eso deseo aún más que, cuando llegue el momento, te marches tranquilo, sintiéndote querido y con la certeza de haber dado muchísimo. Porque ese cariño con el que estás cuidando tu relevo es el mismo que has puesto durante tantos años en lo que hacías. Y yo también quiero darte las gracias por eso.
Como alcalde, tengo muchos motivos para agradecerte tu compromiso. Pero hoy, al escribirte, lo que más me sale es el afecto. Quiero que sepas que te aprecio, que admiro tu bondad y que me alegra haberte conocido.
A veces me pregunto si somos capaces de hacer llegar a las buenas personas todo el bien que han dejado en los demás. Si quienes han ayudado durante tantos años llegan a saber cuánto significó cada gesto. Ojalá estas palabras te acerquen, aunque sea un poquito, ese cariño que te has ganado.
Me gustaría que al mirar atrás pudieras recordar, junto a las obligaciones y los días difíciles, todo lo que has ayudado a sacar adelante. Que pensaras en los equipos que encontraron apoyo, en las iniciativas que siguieron creciendo y en las personas que respiraron aliviadas porque tú te implicaste.
Y que te sintieras orgulloso, Pedro Vitorero. Yo me siento muy agradecido.
Deseo de corazón que disfrutes de lo que viene. Que tengas tiempo para los tuyos, para descansar y para hacer aquello que te apetezca. Que recibas muchos abrazos y escuches muchas veces lo que quizá no te hemos dicho lo suficiente.
Yo quiero decírtelo hoy: te queremos, Pedro Vitorero. Y todo lo que has hecho por Azuqueca merece ser recordado.
Cuando vea tu nombre en el concurso, pensaré en todo lo que hay detrás. En estos años de compromiso, en tu generosidad discreta y en esa forma tan bonita de preocuparte por los demás.
Y me alegraré de que Azuqueca pueda seguir dándote las gracias cada año.
Opinión de Miguel Óscar Aparicio de Lucas, alcalde de Azuqueca de Henares

