El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, ha asistido hoy a Cuenca para participar en el funeral de Isidoro Gómez Cavero, donde ha expresado sus condolencias y ha reivindicado su figura humana y política. Durante su intervención ante los medios, García-Page ha subrayado la «alegría constructiva» y la «ambición tremenda» que el dirigente sentía por la capital conquense. Para el jefe del Ejecutivo autonómico, la mejor forma de honrar su memoria y devolverle su esfuerzo es asegurar que las ideas y proyectos que tenía en marcha para la ciudad continúen adelante.

García-Page ha puesto en valor la capacidad de Gómez Cavero para forjar amistades genuinas dentro del complejo ámbito político, asegurando que sintonizaron desde el primer momento. Según ha relatado, el líder municipalista era una persona con gran facilidad para llegar a acuerdos, pero que en las negociaciones nunca dejaba de ser «reivindicador y exigente» con los intereses de su territorio. El presidente también ha recordado el espíritu de ayuda incondicional del fallecido, quien dejó su impronta en el deporte, la medicina y la gestión pública, y ha señalado la coincidencia simbólica de su muerte el día de la Magdalena, nombre que sirvió de inspiración para sus conocidas clínicas en la ciudad.
La pérdida de Isidoro Gómez Cavero a los 63 años, tras dos años de enfermedad, supone el adiós a uno de los grandes vertebradores de la vida pública reciente de Cuenca. Médico durante más de tres décadas y figura salvadora del Club Balonmano Ciudad Encantada desde 2011, su salto a la política en 2019 al frente de la agrupación independiente Cuenca Nos Une fue determinante para asentar la gobernabilidad del Ayuntamiento en coalición con Darío Dolz. Desde su cargo como segundo teniente de alcalde, Gómez Cavero abanderó iniciativas diseñadas para modernizar la capital, destacando el desbloqueo de la reurbanización integral de la calle Carretería. Su incansable dedicación transversal a la ciudad fue reconocida oficialmente el pasado 31 de mayo, cuando el Gobierno regional le concedió el título de Hijo Predilecto de Castilla-La Mancha, consolidando de manera definitiva un legado en positivo por y para los conquenses.

