El Ayuntamiento de Cuenca ha tramitado este 15 de julio siete sanciones contra particulares por infringir la Ordenanza Municipal para Proteger los Espacios Públicos. Las multas castigan actos incívicos detectados por la Policía Local, concretamente la realización de pintadas, el abandono de escombros en la vía pública y la colocación no autorizada de carteles en el mobiliario urbano. Los agentes interceptaron a todos los responsables en el momento de cometer las infracciones.
Las sanciones de mayor cuantía ascienden a 1.500 euros y se dirigen a tres menores de edad sorprendidos realizando pintadas en las inmediaciones del Hospital Universitario de Cuenca. Al tratarse de menores, estas multas económicas podrán sustituirse por trabajos en beneficio de la comunidad, sesiones formativas u otras medidas cívicas, aunque siempre estarán obligados a reparar el daño causado. Una cuarta sanción por grafiti, fijada en 300 euros, recae sobre una persona que comenzaba a pintar la puerta de un garaje privado.

Escombros y mobiliario urbano
Las tres infracciones restantes conllevan una penalización de 750 euros cada una. Dos de ellas castigan la pegada de carteles en elementos del mobiliario urbano. La última se ha interpuesto contra un particular por depositar sacos llenos de cemento y escombros directamente sobre la vía pública, en un lugar no autorizado.
El concejal de Medio Ambiente, Alberto Castellano, ha agradecido la labor de la Policía Local durante estas intervenciones. El edil ha recalcado que la colaboración con las Fuerzas de Seguridad y el aviso ciudadano son herramientas indispensables para frenar estos comportamientos diarios que deterioran la ciudad.
Hemeroteca y contexto
El rastro del vandalismo urbano en el archivo de Liberal de Castilla refleja un problema crónico para los servicios de limpieza y mantenimiento de Cuenca. Durante los últimos años, el Consistorio ha intensificado las campañas de vigilancia para proteger tanto el Casco Antiguo, por su valor patrimonial, como las zonas de nueva expansión y áreas de servicios.
La ordenanza actual de convivencia busca no solo el efecto disuasorio de la sanción económica, sino también la concienciación y la reposición del espacio a su estado original. Esta nueva ronda de multas confirma que la presión policial sobre las conductas incívicas se mantiene activa para preservar el entorno urbano frente a la degradación del mobiliario y las infraestructuras.

