El Ayuntamiento de Guadalajara ha retirado 3.964 muebles y voluminosos de las calles entre marzo y junio, tras identificar que el 65% de estos depósitos se realizaron de forma irregular y sin comunicación previa al servicio municipal. La concejalía de Servicios Municipales ejecuta estas tareas bajo la reciente ampliación del contrato de limpieza urbana, que cumple ahora su primer mes de despliegue efectivo en los barrios. Ante el volumen de objetos abandonados, el Consistorio y la Policía Local han incrementado la vigilancia en los puntos de mayor conflicto para aplicar el régimen sancionador, que contempla multas a partir de 600 euros por dejar enseres en la calle.

El concejal del área, David García, ha instado a la colaboración vecinal recordando que la recogida es gratuita, pero requiere aviso previo, ya que «usar correctamente el servicio hace la mitad del trabajo». El balance de este cuatrimestre suma también la eliminación de 158 grafitis que ocupaban 1.820 metros cuadrados, la reparación de 366 contenedores y el desbroce de 30 hectáreas de parcelas municipales solo durante el mes de junio. La nueva dinámica de trabajo permite aplicar un modelo de intervención por zonas, con el objetivo de finalizar una primera limpieza integral en todos los barrios de la ciudad en un plazo máximo de doce semanas.
La activación de este refuerzo operativo materializa la actualización del mapa de limpieza de Guadalajara, una asignatura pendiente que arrastraba la capital tras agotar la capacidad del pliego anterior. Como ha documentado el archivo de Liberal de Castilla durante el último año, el desfase entre los recursos del viejo contrato y el crecimiento de los barrios periféricos generó episodios crónicos de saturación en los contenedores y retrasos evidentes en los desbroces. Con el nuevo documento en vigor y la inyección de personal ya visible en las calles, el reto se traslada ahora desde la exigencia de medios técnicos hacia el control del civismo ciudadano para mantener el espacio público.

