Motilla del Palancar ha inaugurado este viernes la cuarta edición de su Feria del Azafrán en pleno inicio de una campaña marcada por la falta de precipitaciones. La ausencia de lluvias durante los meses de agosto, septiembre y octubre recortará los rendimientos en el campo conquense, aunque el sector compensará la merma de volumen con un estándar de calidad sobresaliente.
Motilla concentra el 70 % de la cosecha provincial
Durante la apertura de la feria, el presidente de la Diputación de Cuenca, Álvaro Martínez Chana, ha subrayado el peso específico del municipio en el sector agroalimentario regional. La localidad se sitúa como el segundo término municipal con mayor producción de toda Castilla-La Mancha.
En la campaña de 2025, los agricultores motillanos recolectaron más de 40 kilos de azafrán, cifra que supuso cerca del 70 % de los 60 kilos cosechados en el conjunto de Cuenca. La previsión de los productores para este año se centra en sostener ese volumen en la provincia, la tercera más productiva de la comunidad, frente a la recurrente escasez hídrica.
Impacto social y relevo generacional en el medio rural
El recorrido inaugural ha contado también con el alcalde de Motilla del Palancar, Pedro Tendero, y el delegado provincial de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural, Rodrigo Fernández. Las autoridades han remarcado la condición del azafrán como motor de arraigo poblacional en la comarca.
Martínez Chana ha definido el cultivo como una actividad de alto valor social por su capacidad para congregar a distintas generaciones en torno a la monda de la rosa. Por su parte, Tendero ha recordado la transformación económica experimentada por la localidad en las décadas de 1960 y 1970 gracias a las familias que especializaron sus tierras en este producto tradicional.
Actividades gastronómicas y técnicas hasta el domingo
La feria acoge a 21 expositores dedicados a la gastronomía local y mantendrá su actividad en el municipio hasta el próximo domingo. El recinto articula una propuesta formativa y divulgativa orientada a dar a conocer el valor añadido de la especia.
La programación del fin de semana contempla catas guiadas de vino y aceite, exhibiciones de corte de jamón y talleres de artesanía centrados en el esparto, la lana y la elaboración de elementos ornamentales de azafrán, además de representaciones teatrales y actuaciones musicales.


