El próximo 18 de julio, el municipio conquense de Gascueña transformará sus calles al caer el sol con el encendido de más de 2.000 velas. Esta iniciativa enmarca la tercera edición de la Noche de las Velas, un evento que combina el patrimonio local y la cultura mediante un concierto de música clásica al aire libre. La cita busca potenciar el turismo en la comarca de la Alcarria y se sustenta en la participación directa de los vecinos, quienes se encargan de decorar plazas, calles y balcones para crear una atmósfera inmersiva en todo el casco urbano.
Respaldo institucional y vecinal
La Diputación de Cuenca ha acogido la presentación oficial de esta jornada, reafirmando su apoyo a los proyectos nacidos en el medio rural. La vicepresidenta tercera de la institución provincial, Emma Cano, ha subrayado durante el acto que los pequeños pueblos poseen una gran capacidad para generar propuestas culturales de alta calidad. Cano ha insistido en que estas acciones fortalecen la identidad del territorio y dinamizan la economía local atrayendo a nuevos visitantes a la provincia.
Por su parte, el alcalde de Gascueña, Miguel Ángel Martínez, ha destacado que la implicación ciudadana es el verdadero motor de la iniciativa. El regidor ha explicado que el éxito de las dos convocatorias anteriores ha impulsado al Ayuntamiento a seguir creciendo, manteniendo siempre la esencia original del programa. Martínez ha agradecido expresamente el esfuerzo de todos los habitantes que hacen posible esta transformación escénica durante una noche al año.
Evolución del evento local
Consultando la hemeroteca de Liberal de Castilla sobre el desarrollo cultural en la Alcarria conquense, se observa cómo este tipo de iniciativas han madurado rápidamente en los últimos años. Los registros de las primeras ediciones documentan un proyecto que nació como una apuesta experimental, apoyada en el entusiasmo vecinal para revitalizar el municipio mediante el arte. Hoy, el evento ejemplifica la transición desde pequeñas celebraciones locales hacia productos turísticos bien estructurados que aportan visibilidad y generan un impacto positivo directo en la zona.
Este recorrido demuestra que la colaboración entre las administraciones y el tejido social resulta fundamental para consolidar proyectos diferenciadores en el ámbito rural. El crecimiento de la Noche de las Velas en tan solo tres años confirma que los recursos de los pequeños municipios, cuando cuentan con respaldo institucional y arraigo vecinal, ofrecen una herramienta eficaz para posicionarse en el mapa del turismo regional.


