El programa de alfabetización digital ‘Enredados’ ha formado a más de 150 personas mayores de 60 años en 14 municipios de la provincia de Cuenca entre los meses de febrero y junio. La iniciativa, impulsada por el Gobierno de Castilla-La Mancha y desarrollada por la entidad Grupo Cinco, busca reducir la brecha digital generacional y dotar de autonomía tecnológica a los vecinos del medio rural.
El acto de clausura se ha celebrado este 1 de julio en Villalpardo, municipio donde ocho vecinos han completado esta formación. El encuentro ha contado con la presencia de la delegada provincial de Bienestar Social, Susana Zomeño; la delegada provincial de Igualdad, Ana Eloísa Olmeda; y la alcaldesa de la localidad, María Piñar Martínez, además de las monitoras responsables de impartir las clases.

El proyecto cuenta con un presupuesto de 35.000 euros financiados a través de la convocatoria del IRPF 2025. Durante las sesiones, los participantes han trabajado con una metodología práctica orientada a resolver problemas cotidianos: desde realizar trámites administrativos básicos hasta mejorar la seguridad digital para identificar posibles fraudes o estafas en internet.
Además de Villalpardo, esta edición de ‘Enredados’ se ha desplegado en Villamayor de Santiago, Villar de Olalla, Cañete, Cañizares, Abia de la Obispalía, Buendía, Enguídanos, Villares del Saz, Talayuelas, Saelices, Villagarcía del Llano, Villar de la Encina y Graja de Iniesta. Zomeño ha defendido el impacto de estas políticas en los pueblos, señalando que permiten a los mayores acceder a recursos y servicios «sin depender siempre de otras personas».
Hemeroteca y Cierre
El despliegue de ‘Enredados’ responde a una evolución necesaria en los servicios sociales del medio rural conquense. Históricamente, las partidas del IRPF destinadas a mayores en la provincia se centraban casi en exclusiva en la asistencia domiciliaria y el mantenimiento de centros de día. Sin embargo, el cierre progresivo de sucursales bancarias en los pequeños municipios y la digitalización de la sanidad obligaron a reorientar los esfuerzos hacia la autonomía tecnológica.
En los últimos años, el archivo de Liberal de Castilla refleja cómo los programas de envejecimiento activo han pasado de las tradicionales manualidades a la capacitación digital obligatoria. Iniciativas previas sentaron las bases enseñando el uso básico del teléfono móvil, pero el programa actual da un paso más al incluir módulos específicos de ciberseguridad. De este modo, la alfabetización digital deja de ser una simple actividad de ocio para convertirse en una herramienta de supervivencia administrativa, garantizando que los vecinos de localidades como Enguídanos o Cañete puedan gestionar su día a día sin verse forzados a desplazarse a la capital o depender de sus familiares.

