Los secretos del Cristo de la Luz de Chillarón y su unión con Cuenca al descubierto tras el hermanamiento

El reciente hermanamiento entre las hermandades del Cristo de la Luz de Chillarón de Cuenca y de la Venerable Hermandad del Santísimo Cristo de la Luz de la capital, ha dejado al descubierto valiosos detalles patrimoniales y proyectos de futuro compartidos. En una entrevista concedida a este medio por el presidente de la Hermandad de Chillarón, Jorge Hernáiz, y por el secretario de la Hermandad conquense, José Luis Llandres, ambos representantes desgranaron el alcance de un acuerdo inédito para las dos entidades, marcado por el rescate de la historia cofrade local y la resolución de enigmas sobre la autoría de sus tallas .
Durante la conversación, José Luis Llandres confirmó que se trata del primer hermanamiento estricto entre cofradías que suscribe la hermandad de la capital, cuyo único lazo institucional previo existía con la Banda de Música Municipal de Las Mesas . «Es la primera vez que procesionamos acompañando al titular de otra hermandad», remarcó Llandres al valorar la presencia de sus insignias en Chillarón, una vinculación que trascenderá el término municipal: la corporación de la capital acudirá en noviembre al Congreso de Advocaciones de Hermandades de la Luz en Dalías (Almería) e invitará formalmente a los cofrades de Chillarón a desfilar en la procesión del Viernes Santo en Cuenca .
Por su parte, Jorge Hernáiz, quien asume el cargo tras siete años de inactividad de la hermandad desde 2019, calificó la jornada de «orgullo y alegría» para una entidad fundada en 1928 que ya enfila su centenario. Entre las revelaciones más destacadas del encuentro, Hernáiz confirmó documentalmente que el crucificado de Chillarón no es anónimo, sino obra del escultor valenciano Pío Mollar datada en 1940: «Tenemos la factura original; costó más de cuatro mil pesetas en dos plazos y trescientas setenta y cinco pesetas de portes, y toda esa documentación se expondrá en el centenario». La fecha sitúa la obra con anterioridad al encargo del Cristo de la Luz conquense a Marco Pérez —iniciado entre 1941 y 1942 y entregado a finales de 1943—, alimentando el eterno debate sobre posibles inspiraciones entre ambos talleres de posguerra. Asimismo, Hernáiz avanzó la intención de recuperar, a medio plazo, la cruz de los espejos que, la imagen, según algunas fotografías de la época, lució en los años ochenta zanjando la controversia vecinal al recordar que «lo bonito es recuperar la tradición y que el pueblo se una»
Chillarón y la conexión con la imaginería de posguerra
La firma de este hermanamiento no surge de forma aislada, sino que representa el culmen de un proceso de renacimiento social y devocional en Chillarón de Cuenca tras el parón de 2019. El archivo histórico del municipio documenta cómo su templo parroquial adoptó la advocación del Cristo de la Luz ya en 1841 y cómo el pueblo mantiene vivo el rito de la «puesta en andas» a puerta cerrada como antesala de sus fiestas de septiembre. La recuperación de la actividad cofrade, la revelación documental de la autoría de Pío Mollar de 1940 y el proyecto de sacarlo en procesión con la cruz de espejos, conectan directamente a Chillarón con la gran imaginería de posguerra que modeló la Semana Santa conquense, abriendo una nueva etapa donde la identidad local y la de Cuenca capital, caminan de la mano.

