Con los embalses vacíos al 84 por ciento, la codicia del Sindicato no tiene límites y es evidente que se aprobará una nueva sangría en cuestión de días, quizás horas. Los regantes de la huerta tradicional murciana denunciaron en julio el robo de doscientos hectómetros cúbicos para desviarlos a los campos del trasvase, con esos 200 Hm3 la cuenca del Segura estaría al 42 por ciento, lo que ahorraría subvenciones.

Los ribereños reclaman justicia Si nos van a saquear, que sea para que el SCRATS devuelva los 200 Hm3 que debe a la cuenca del SeguraCon los embalses vacíos al 84 por ciento, es paradójico que se considere excedente lo que entre a partir de ahora. En este momento, en el que se alcanzan los 400 Hm3, la maquinaria infernal del Trasvase volverá a funcionar, porque para el ministerio de Agricultura los usos que deberían imperar por ley son secundarios: sólo importan los intereses de un sindicato privado, que bajo la careta de la huerta murciana esquilma también a los suyos.

“Murcia no es el enemigo, los regantes murcianos tradicionales sufren el mismo problema que nosotros”, explica Francisco Pérez Torrecilla, presidente de la Asociación de Municipios Ribereños. “El Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente, con la ministra Tejerina a la cabeza, prima los intereses de una empresa privada por encima de los de los españoles, que se enfrentan a la muerte del Tajo, el Segura y el Mar Menor para sostener una industria que hace dinero del saqueo del agua”.

“No falta agua, sobran sinvergüenzas y hectáreas de regadío insostenible e ilegal”, afirma rotundo. Pero es que los regantes tradicionales del Segura disparan en la misma dirección, denunciando no la sequía actual, sino la sequía estructural de la cuenca del Segura y la falta de transparencia de sus gestores y de gobiernos autonómicos, como el de Murcia, en cuyo territorio se han transformado “entre 75.000 y 100.000 hectáreas que riegan pese a ser alegales e ilegales, desde de la puesta en marcha del trasvase Tajo-Segura”.

Y es que este mismo julio, los regantes de la huerta tradicional denunciaban que “se habían desviado hacia los campos del Sindicato, cerca de 200 hectómetros cúbicos (Hm3) de recursos propios del Segura, a los que no tenían derecho”. Por su parte, el Ministerio argumentó que sí se podía trasvasar esta agua en base al decreto de sequía, que unificaba todos los regadíos de la cuenca del Segura en un solo sistema.

Es decir, hasta esta decisión política, la huerta tradicional regaba de las aguas acumuladas en sus embalses y el insaciable SCRATS regaba de las aportaciones del Tajo. Desde entonces, los terrenos del trasvase pueden regar de los dos sitios y los escasos recursos se reparten. “Lo tuyo es nuestro, lo mío es mío, como hacen con nosotros”, lamenta Pérez Torrecilla. “Si van a volver a saquearnos el agua, que por lo menos sirva para que los regantes tradicionales recuperen lo que les han robado”.