Una intensa tromba de agua registrada a última hora de la tarde de este jueves ha generado importantes balsas sobre la calzada de la autovía A-3 (Autovía del Este), obligando a ralentizar y detener la circulación rodada en un tramo de cuatro kilómetros comprendido entre los términos municipales de La Almarcha y Castillo de Garcimuñoz. La acumulación de lluvia sobre el asfalto se localizó entre los puntos kilométricos 152 y 156 en ambos sentidos de la marcha, según notificó el servicio de emergencias 112 de Castilla-La Mancha a las 21:39 horas. La presencia de agua estancada provocó que varios vehículos quedaran inmovilizados en los carriles, activándose de inmediato maniobras de desvío hacia áreas de servicio y vías adyacentes seguras sin que se hayan registrado daños personales ni heridos.

Dispositivo de seguridad en el tramo afectado
Hasta el lugar se desplazaron patrullas de la Guardia Civil de Tráfico para señalizar el peligro, regular el paso de los automovilistas y canalizar el flujo de vehículos hacia zonas de descanso próximas mientras se drenaba el pavimento. Los servicios de conservación de carreteras y los agentes de la Benemérita intensificaron las tareas de señalización luminosa en las inmediaciones del kilómetro 155, advirtiendo a los conductores que circulaban tanto en dirección a Madrid como hacia Valencia de la necesidad de moderar al máximo la velocidad ante el riesgo de pérdida de adherencia por aquaplaning.
Incidencia del temporal bajo el METEOCAM
Este embolsamiento de agua se produce pocas horas después de que el Gobierno regional activara el Plan Específico ante el Riesgo por Fenómenos Meteorológicos Adversos (METEOCAM) en fase de alerta para toda la provincia de Cuenca, a raíz de los avisos decretados por la Agencia Estatal de Meteorología por precipitaciones torrenciales de hasta 40 litros por metro cuadrado y tormentas con rachas de viento. El trazado de la A-3 en este sector manchego, que discurre en paralelo a enclaves históricos como el pozo Airón y enlaza con la comarca de Tarancón, constituye un nudo viario de elevada densidad pesada donde los aguaceros repentinos suelen saturar con rapidez los sistemas de drenaje lateral en las hondonadas próximas a La Almarcha.

