El Gobierno regional ha modificado la planificación de las obras de conexión al Casco Histórico de Cuenca tras salir a la luz un quinto hallazgo arqueológico. La directora general de Transportes y Movilidad, Lucía Balmaseda, ha confirmado que la aparición de estos restos en el entorno de la escalera número 5 afecta al espacio de cimentación y obliga a adaptar el proyecto. Pese a este condicionante técnico, las excavaciones han concluido definitivamente y la Junta mantiene que el sistema de movilidad entrará en servicio durante el último trimestre del año.

La infraestructura, financiada con fondos ‘Next Generation’, debe salvar un desnivel vertical de más de 55 metros en un entorno urbano sumamente complejo. El director del control arqueológico, Miguel Ángel Muñoz, ha detallado que los nuevos elementos descubiertos en el barrio de San Martín incluyen:
Un antiguo nevero utilizado para conservar alimentos mediante la recogida de hielo y nieve.
Un muro de contención estructural.
Dos superposiciones de suelo que corresponden a una vivienda del siglo XV.
Los investigadores trabajan con la hipótesis de que esta edificación fue arrasada en 1434 por un fenómeno meteorológico extremo, similar a una DANA, tal y como recoge el Archivo Catedralicio. Este desastre natural habría provocado la pérdida de habitantes en esta zona de Cuenca durante la Baja Edad Media. Para integrar y proteger este patrimonio, la obra emplea grúas de gran tonelaje, sistemas de micropilotes para estabilizar muros y estructuras singulares de hormigón, sin que el sistema de monitoreo preventivo haya detectado movimientos ni fisuras en el terreno hasta la fecha.
La memoria subterránea de Cuenca
El seguimiento de estas obras en la hemeroteca de Liberal de Castilla durante el último año documenta cómo la ingeniería civil ha tenido que convivir ininterrumpidamente con la historia local. La aparición consecutiva de los cuatro hallazgos anteriores ya obligó a los técnicos a simultanear los trabajos de construcción con las labores de preservación arqueológica, convirtiendo el proyecto en una infraestructura viva sujeta a modificaciones casi diarias.
La confirmación por parte de la Junta de que no habrá más excavaciones cierra ahora un ciclo de alta incertidumbre técnica. Cuando los vecinos comiencen a utilizar los ascensores y escaleras a finales de año, no solo percibirán una mejora radical en la movilidad hacia el Casco Histórico, sino el resultado de un proceso que ha rescatado información inédita sobre cómo los antiguos desastres climáticos y las costumbres medievales modelaron el trazado urbano de la ciudad.

