La Confederación de Empresarios de Cuenca (CEOE CEPYME Cuenca) ha manifestado su preocupación por el impacto que las cargas burocráticas, los impuestos y el incremento del absentismo laboral están teniendo en el tejido productivo de la provincia. Esta postura se ha consolidado durante el reciente encuentro de trabajo mantenido entre la presidenta de la Confederación Española de la Pequeña y Mediana Empresa (CEPYME), Ángela de Miguel, y la organización regional CECAM. La delegación conquense estuvo encabezada por el presidente de CEOE CEPYME Cuenca, David Peña, junto al secretario general, Ángel Mayordomo, y los vicepresidentes Inmaculada López y Javier López.

Durante la reunión, los representantes comprobaron la sintonía total en el diagnóstico de la situación económica actual. El presidente de CECAM, Ángel Nicolás, subrayó que factores como la constante subida del Salario Mínimo Interprofesional (SMI), la carga impositiva y el exceso de normativa están asfixiando el día a día de pymes y autónomos. Por su parte, Ángela de Miguel detalló que la suma de estas presiones ha provocado ya la desaparición de 25.000 microempresas en el ámbito nacional desde la pandemia.
El absentismo laboral centró gran parte del debate por su impacto directo en la viabilidad de los pequeños negocios. Según las cifras aportadas por CEPYME, este fenómeno supone un coste de 33.000 millones de euros en toda España, un gasto que obliga a muchas microempresas a paralizar por completo su actividad al no poder asumir las bajas. Ante la gravedad de los datos, la patronal autonómica ha anunciado que mantendrá próximamente una reunión con el Gobierno de Castilla-La Mancha para analizar las causas y buscar soluciones conjuntas.
El archivo de Liberal de Castilla refleja que la preocupación de la patronal conquense por los costes operativos es una constante desde el fin de la crisis sanitaria. A lo largo de los últimos años, el empresariado local ha reiterado cómo la inflación normativa castiga con especial dureza a una provincia marcada por la dispersión geográfica. Sin embargo, la evolución de este escenario muestra un desgaste acumulado: el absentismo ha pasado de ser un contratiempo temporal a consolidarse como una barrera estructural. El lector puede observar cómo las reclamaciones de las pymes de Cuenca ya no se limitan a pedir ayudas puntuales, sino que exigen reformas urgentes para evitar el cierre definitivo de los negocios que sostienen la economía de los municipios.

