El Índice de Precios de Consumo (IPC) en la provincia de Cuenca experimentó un incremento interanual del 5,6% en septiembre, un registro que supera la media de Castilla-La Mancha y el promedio del conjunto del país, situado en el 4,9%. Ante estos datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE), la Confederación de Empresarios de Cuenca (CEOE CEPYME Cuenca) ha reclamado mantener y reforzar las medidas de contención de costes para evitar que el encarecimiento de la vida diaria lastre la solvencia de familias y empresas e impacte en las condiciones de acceso a la financiación.

El principal motor de esta escalada inflacionista se localiza en los costes energéticos. Los suministros vinculados a la vivienda, como la electricidad y el gas, acumulan un encarecimiento del 12,2% en los últimos doce meses, mientras que los carburantes y gastos de transporte han subido un 10,9%, seguidos por la hostelería y los alojamientos, cuyos precios avanzaron un 4,7%. Por el contrario, el sector del vestido y el calzado se desmarcó de la tendencia general al registrar un retroceso interanual del 1% gracias a la contención de márgenes por parte del comercio minorista provincial.
Durante el mes de septiembre, la cesta de la compra en territorio conquense subió un 0,7%, impulsada por el repunte puntual del textil tras la campaña de rebajas y por un nuevo encarecimiento del 2,4% en la energía doméstica, mientras que el ocio y la cultura bajaron un 2,3%. En lo que va de año, el acumulado sitúa el alza de precios en Cuenca en el 4,2%, por encima del 3,9% autonómico y del 3,6% nacional, lo que refleja una mayor exposición del tejido productivo provincial al encarecimiento de los suministros básicos y los costes logísticos.
Vulnerabilidad del tejido empresarial local
La patronal conquense incide en que la menor densidad industrial y el tamaño predominante de pymes y autónomos en la provincia agravan el efecto de los costes energéticos en las cuentas de explotación. Al operar con márgenes más estrechos y afrontar mayores gastos de transporte debido a la dispersión geográfica del territorio, el encarecimiento de los combustibles y la electricidad se traslada con mayor rapidez al resto de actividades comerciales y de servicios de la comarca.
La evolución del IPC en Cuenca mantiene así una presión constante sobre el consumo interno y la inversión privada, prolongando una brecha frente a las medias regional y estatal que las medidas paliativas sobre los hidrocarburos aún no han logrado compensar de forma visible en las estadísticas de precios.

