El portavoz del Partido Popular en la Diputación de Guadalajara, Román García, y el viceportavoz, Javier del Río, han exigido este martes al alcalde de Cifuentes, Marco Campos, medidas urgentes para revertir el deterioro urbano de la localidad. Acompañados por el concejal Francisco Martínez, los dirigentes populares han centrado sus críticas en la Plaza Mayor, donde el antiguo edificio del Ayuntamiento acumula más de dos décadas reducido a un solar. Según denuncian, esta situación es el reflejo de una inacción prolongada por parte de los sucesivos gobiernos socialistas.
Durante su recorrido por el municipio, los representantes del PP señalaron la existencia de un déficit generalizado en el mantenimiento de calles, espacios públicos y zonas verdes. Sin embargo, apuntaron al vacío patrimonial de la Plaza Mayor como el símbolo de esta falta de gestión. En este sentido, instaron al actual regidor a abandonar la pasividad y ofrecer una solución definitiva para un enclave clave en el potencial turístico de Cifuentes.

El rastro histórico del patrimonio perdido
El debate sobre la recuperación de la Plaza Mayor de Cifuentes es una herida abierta en la política municipal y provincial, documentada a lo largo de los años en los archivos sobre el patrimonio de Guadalajara. La desaparición del antiguo consistorio no solo borró una pieza fundamental de la identidad histórica de la villa, sino que generó un problema urbanístico que ningún mandato ha logrado cerrar.
En un intento por mitigar el impacto visual en el centro del pueblo, la administración local recurrió hace tiempo a la instalación de una lona que reproducía a escala la fachada del edificio original. Esta medida cosmética buscaba ocultar el solar tanto a los vecinos como a los visitantes. No obstante, la falta de una intervención estructural posterior provocó que la lona terminara deteriorándose y desapareciendo por completo debido a las inclemencias del tiempo.
Hoy, la evolución de este conflicto evidencia el estancamiento del proyecto. Lo que comenzó como la pérdida de un inmueble histórico se transformó en un decorado temporal que, tras su caída, ha dejado al descubierto un problema crónico. La situación actual devuelve a Cifuentes a la casilla de salida más de veinte años después, manteniendo vivo el debate sobre la necesidad real de recuperar uno de los espacios más emblemáticos de la provincia.

