La Confederación de Empresarios de Cuenca ha valorado la resistencia del Producto Interior Bruto en el segundo trimestre de 2026, periodo en el que la economía española ha mantenido su trayectoria expansiva tras absorber el impacto del conflicto en Irán y el encarecimiento de los costes energéticos.
El crecimiento trimestral repuntó hasta el 0,7%, una décima por encima del registro de enero a marzo, impulsado principalmente por el dinamismo de la demanda interna, que avanzó un 0,6%. En términos interanuales, el PIB consolidó un avance del 2,7% por cuarto trimestre consecutivo, permitiendo a la patronal elevar la previsión de crecimiento global para el conjunto del ejercicio hasta el entorno del 2,5%.

Comportamiento desigual por sectores productivos
El informe empresarial refleja una ralentización de la inversión en bienes de equipo, que cayó al 0,1%, perdiendo tres décimas respecto al trimestre anterior y siete en comparación con el cierre del año precedente. Por su parte, la inversión en vivienda y construcción permaneció estancada en el 0,1% por segundo trimestre consecutivo, al tiempo que el sector exterior registró un avance mínimo del 0,1%.
En contraste con estas ramas, la inversión en propiedad intelectual experimentó un incremento hasta situarse en el 1,7%, lo que supone una subida de ocho décimas sobre el primer trimestre. Paralelamente, la remuneración de los asalariados mantuvo una progresión interanual del 4,1%, a pesar de la moderación registrada en los márgenes de beneficios empresariales.
Impacto en el tejido productivo provincial
La patronal conquense advierte de que el estancamiento de las operaciones exteriores a escala nacional tiene un reflejo directo en la provincia, donde las ventas internacionales han sufrido un duro freno derivado de la coyuntura geopolítica y los costes logísticos.
El comercio exterior de Cuenca cerró el primer semestre del año con un volumen de 324 millones de euros, lo que representó una contracción del 25,2% en las ventas foráneas debido al castigo acumulado en el sector agroalimentario y las manufacturas de bienes de equipo. Esta coyuntura reafirma el papel determinante de la demanda interna como sostén de la actividad económica comarcal.

