La Confederación de Empresarios de Cuenca ha lanzado un mensaje de advertencia sobre cómo la actual reconfiguración del orden mundial está condicionando de forma directa la viabilidad y la estrategia del tejido productivo provincial. Independientemente del tamaño de las empresas, la patronal señala que las decisiones estratégicas de las grandes potencias —que utilizan su peso tecnológico, comercial y militar para consolidar bloques de influencia— están alterando drásticamente el escenario económico a miles de kilómetros de distancia.

Según el análisis de CEOE CEPYME Cuenca, las empresas de la provincia asisten con preocupación a un contexto internacional marcado por la polarización entre la Unión Europea, Estados Unidos, Rusia y China. Esta fragmentación está provocando una evidente pérdida de competitividad en el bloque europeo, considerado actualmente el más vulnerable frente a las presiones externas. Ante esta volatilidad, el último informe ‘Perspectivas España 2026’ elaborado por KPMG y CEOE revela que el 50% de las empresas encuestadas ya han tenido que modificar sus estrategias para sobrevivir en esta nueva realidad, mientras que un tercio continúa evaluando cómo reaccionar.
Para amortiguar estas consecuencias, la patronal insiste en la necesidad urgente de ganar autonomía productiva y energética, un objetivo que reconocen complejo dado el alto grado de dependencia que aún arrastra la industria española. Además de la inflación y las tensiones en los suministros, los empresarios conquenses tienen que lidiar paralelamente con una constante inestabilidad normativa interna, reclamando un marco legal más predecible que ofrezca certezas a las inversiones.
Este aviso no es un hecho aislado dentro de la estrategia comunicativa de la organización, que lleva meses alertando de las consecuencias que las tensiones internacionales y, especialmente, la inflación energética están teniendo en el músculo exterior de la provincia. La hemeroteca muestra que, pese al excelente comportamiento histórico del comercio exterior —donde la alimentación y los bienes de equipo sostienen tradicionalmente casi el 90% de las ventas—, la patronal ya había detectado un cambio de tendencia. En enero de 2025, CEOE CEPYME Cuenca documentó cómo la factura internacional empezaba a pasar factura, anotando que las exportaciones conquenses habían retrocedido un -4,6% en el acumulado anual ante el debilitamiento de la demanda externa y el clima de incertidumbre geopolítica que frena tanto el consumo como la inversión empresarial.

