El Gobierno de Castilla-La Mancha ha superado la barrera de los 6.000 apoyos eléctricos corregidos en la provincia de Cuenca, una medida diseñada para eliminar el riesgo de electrocución y colisión de la avifauna. La campaña de adaptación de tendidos continuará durante los próximos meses con la intervención programada en otros 700 postes que presentan un alto nivel de peligrosidad para las especies protegidas.
El delegado provincial de Desarrollo Sostenible, José Ignacio Benito, ha detallado estos avances este lunes durante su visita a Villamayor de Santiago. Acompañado por el alcalde del municipio, Jesús Fernández, el delegado ha supervisado la reciente adecuación de una línea de titularidad municipal encargada de suministrar energía a la captación de agua potable de la localidad.
En esta actuación concreta, la Administración autonómica ha invertido 61.646 euros procedentes de los fondos europeos Next Generation. Los trabajos han consistido en la adaptación de 23 apoyos situados en un entorno mayoritariamente desarbolado, una característica que convierte a las torres eléctricas en los principales puntos de posada y campeo habitual para las aves. Debido al estado y diseño de la infraestructura original, ha sido imprescindible la sustitución completa de 21 de los postes.

El objetivo central de estas intervenciones es proteger a especies de grandes rapaces especialmente vulnerables, como el águila imperial ibérica, el águila perdicera o el milano real. Para atajar el problema, la delegación territorial se apoya en el trabajo sobre el terreno de los agentes medioambientales. Estos profesionales son los encargados de revisar los tendidos, registrar los incidentes de mortalidad y catalogar los puntos negros para que el personal técnico priorice su corrección inmediata, ya sea mediante la ejecución directa de las obras, acuerdos con las eléctricas o exigencias a los titulares de las líneas.
Hemeroteca y Cierre
Aunque la normativa autonómica prohíbe de forma estricta desde 1999 la instalación de nuevos apoyos que supongan un peligro para las aves, la extensa herencia de infraestructuras previas a esta fecha exige un esfuerzo constante de modernización en la provincia. Al consultar el archivo histórico de Liberal de Castilla, el seguimiento de esta problemática refleja una evolución clara en la gestión medioambiental de la región. Durante las dos últimas décadas, los episodios de mortalidad de especies emblemáticas como el águila imperial obligaban a la Junta a actuar de manera reactiva, emitiendo requerimientos a las empresas energéticas tras registrarse los siniestros en el campo.
En la actualidad, la estrategia ha madurado hacia un modelo preventivo e integral. La inyección de los fondos europeos del Plan de Recuperación ha permitido acelerar la apertura de líneas de subvención para ayuntamientos y pequeños propietarios, como demuestra la reciente obra en Villamayor de Santiago. Esta transición desde la mera regulación de 1999 hasta la financiación activa de las reformas físicas en el terreno ilustra cómo la administración busca erradicar un problema endémico de las zonas rurales castellano-manchegas. La meta compartida entre instituciones, empresas y propietarios es lograr que la muerte de aves en las líneas eléctricas se convierta, en muy pocos años, en un problema del pasado.

