La Diputación de Cuenca ha abierto el proceso de licitación para la explotación de la nueva Hospedería de Uña, ubicada en el corazón del Parque Natural de la Serranía. Las empresas interesadas tienen hasta el próximo 10 de julio para presentar sus ofertas formales. El contrato adjudicará el arrendamiento del establecimiento por una década, con la posibilidad de acordar prórrogas futuras.
Este proyecto busca dar respuesta a la creciente demanda de alojamiento en la comarca y convertirse en un motor de empleo local. Para hacerlo realidad, la institución provincial ha invertido cerca de tres millones de euros, contando con el respaldo económico del Gobierno regional y fondos europeos. Los trabajos han consistido en la recuperación integral de la antigua Casa Cuartel de Uña, transformándola en un moderno complejo que formará parte de la Red de Hospederías de Castilla-La Mancha.

El edificio se asienta en un entorno privilegiado entre la laguna y el travertino de la localidad. La empresa que gane el concurso gestionará un complejo que cuenta con las siguientes plazas de alojamiento:
14 habitaciones dobles.
2 habitaciones sencillas.
1 habitación doble adaptada para personas con discapacidad.
Además del área de descanso, las instalaciones incluyen zonas comunes como recepción, cocina, comedor para restaurante y bar. Todo el conjunto está diseñado para cumplir con los estándares de calidad del turismo de naturaleza y de interior actual.
Evolución del turismo rural
El archivo de Liberal de Castilla muestra que durante el pasado año 2025 la provincia registró cifras históricas de visitantes y pernoctaciones vinculadas al turismo rural. Sin embargo, los municipios de la Serranía han arrastrado durante años un problema estructural: la falta de plazas hoteleras suficientes para absorber ese volumen de viajeros.
La salida a concurso de este alojamiento refleja un cambio de ciclo en la gestión del patrimonio provincial. Al transformar edificios públicos en desuso, como la vieja Casa Cuartel, las administraciones no solo rehabilitan el entorno urbano, sino que crean herramientas directas contra la despoblación. El objetivo final ya no es únicamente atraer visitantes para que disfruten del paisaje de Uña durante el día, sino conseguir que pernocten y generen actividad económica sostenida en los negocios locales.

