La Diputación Provincial de Cuenca ha activado una línea de subvenciones de 3.000 euros destinada a respaldar a los creadores y productores locales que expongan en la Feria Regional de Artesanía de Castilla-La Mancha (FARCAMA). Esta convocatoria se dirige específicamente a artesanos con taller en la provincia, asociaciones del sector y empresas agroalimentarias con establecimientos abiertos al público. El objetivo de los fondos es aligerar la carga económica que supone asistir al evento anual en Toledo, cubriendo gastos básicos como el alojamiento, la manutención y los desplazamientos de los expositores. Los profesionales interesados tienen hasta el próximo 14 de agosto para formalizar sus solicitudes mediante la sede electrónica de la institución provincial.

La diputada de Turismo y Ferias, Mayte Megía, destaca que este respaldo económico busca potenciar un sector que define de manera directa la identidad cultural y productiva conquense. FARCAMA funciona como una plataforma comercial estratégica para que los pequeños empresarios abran nuevos mercados y establezcan contactos fuera de los límites provinciales. Gran parte de estos talleres y negocios familiares se ubican en pequeños núcleos rurales, convirtiendo a estos oficios en un pilar del tejido económico local. Según Megía, garantizar la presencia de estos negocios en escaparates nacionales es una vía efectiva para fomentar el emprendimiento y ayudar a fijar población en los pueblos.
La profesionalización de los oficios conquenses
El archivo histórico de Liberal de Castilla evidencia cómo la participación de Cuenca en FARCAMA ha experimentado una profunda transformación con el paso de los años. Tradicionalmente, las crónicas de la feria destacaban la presencia de oficios puros como la alfarería, la forja o el trabajo del mimbre, procedentes de localidades con gran arraigo en estas disciplinas. Hoy, el certamen ha integrado con fuerza al sector agroalimentario, convirtiendo a los productores de queso, miel o vino de la provincia en protagonistas del espacio expositivo junto a los artesanos tradicionales.
Las noticias de ediciones pasadas también reflejan cómo el apoyo institucional ha tenido que adaptarse a las nuevas exigencias del mercado. Lo que en las primeras décadas de la feria se cubría como una exposición para proteger oficios en riesgo de desaparición, actualmente se relata como un canal de comercialización vital para las micropymes conquenses. La inyección de ayudas para esta edición de 2026 mantiene la línea histórica de la Diputación: evitar que los costes logísticos excluyan a los productores rurales de los grandes circuitos de venta nacionales.

