La medida, impulsada por el obispo Julián Ruiz, busca aliviar la carga económica de parroquias y reforzar la corresponsabilidad diocesana.
Coincidiendo con la clausura en Roma, el pasado 6 de enero, del Jubileo de la Esperanza, la Diócesis de Sigüenza-Guadalajara ha anunciado una iniciativa de especial alcance pastoral y económico: la compensación y condonación parcial de deudas a diversas parroquias y organismos diocesanos. La decisión se inspira en el espíritu jubilar de reconciliación, perdón y renovación que ha marcado este tiempo eclesial.
La medida ha sido promovida por el obispo diocesano, Julián Ruiz, y adoptada tras un proceso de consulta con los consejos económicos y pastorales correspondientes. Su objetivo principal es aliviar la situación financiera de aquellas parroquias que, en los últimos años, han debido afrontar gastos extraordinarios derivados de reparaciones urgentes, la construcción de nuevos templos o la creación y mejora de centros parroquiales.
La condonación no se aplica de manera generalizada, sino que responde a criterios previamente establecidos. Entre ellos se valoran la naturaleza y necesidad de las obras realizadas, la situación económica concreta de cada parroquia, el grado de compromiso en la devolución de los préstamos y el impacto pastoral de los proyectos desarrollados. De este modo, la iniciativa se presenta no solo como una decisión económica, sino como un signo tangible del espíritu jubilar llevado a la vida diocesana.
Además, el obispado ha querido que esta acción tenga un efecto dinamizador en el conjunto de la diócesis. Por ello, el gesto se extiende también como una llamada a la responsabilidad compartida de los distintos organismos diocesanos que mantienen deudas contempladas en los presupuestos generales. En este contexto, la cantidad compensada alcanza aproximadamente el 25 % del total adeudado, en referencia simbólica al año jubilar celebrado y clausurado en las diócesis el 28 de diciembre de 2025.
Con esta actuación, la Diócesis de Sigüenza-Guadalajara cierra el Jubileo de la Esperanza no solo con un balance espiritual, sino también con una acción concreta que traduce en hechos el mensaje de perdón, solidaridad y comunión, fortaleciendo la corresponsabilidad en la misión pastoral común.

