La Confederación Hidrográfica del Tajo ha puesto en marcha un plan de restauración hidrológico-forestal urgente dotado con cuatro millones de euros para frenar la degradación de los suelos calcinados este verano. Las intervenciones en la provincia de Guadalajara se concentran de manera prioritaria en proteger las cuencas de aportación a los embalses de Beleña, Alcorlo y Pozo de los Ramos.
Protección del abastecimiento en Beleña
El organismo de cuenca ha ejecutado 600 albarradas en diez arroyos tributarios del embalse de Beleña, presa estratégica que abastece de agua a cerca de 400.000 habitantes. Estas estructuras de retención, levantadas en cauces como los arroyos de la Fuente, Cogorros, de la Hoz, Madroñal, Quintillas, Sacedoncillo y el barranco de Valdelapuente, tienen como fin impedir que las lluvias otoñales arrastren cenizas y lodos hacia las tomas de captación.

Obras inmediatas en Alcorlo y Selas
Los trabajos continuarán esta misma semana en las proximidades de la presa de Alcorlo con la construcción de 18 albarradas en montes pertenecientes a la propia confederación. De forma complementaria, el despliegue técnico extenderá la colocación de diques y fajinas a los terrenos quemados en el término de Selas para estabilizar las laderas desprovistas de vegetación.
Alcance en la cuenca hidrográfica
Los grandes incendios forestales registrados durante el periodo estival han afectado a más de 110.000 hectáreas en el conjunto de la demarcación del Tajo, duplicando la superficie quemada el año anterior. Las líneas prioritarias del organismo contemplan la retirada de masa vegetal calcinada y la eliminación de tapones en tramos fluviales situados aguas arriba de los cascos urbanos para reducir el riesgo de avenidas.
Secuelas ecológicas en la comarca
Estas labores de corrección hidrológica arrancan tras darse por extinguido a comienzos de septiembre el fuego originado en La Mierla, cuyas llamas castigaron amplias áreas del Parque Natural de la Sierra Norte y de la Reserva Natural Fluvial del río Pelagallinas.
La contención de la escorrentía en la serranía y en el entorno de Selas resulta indispensable para evitar la pérdida definitiva del sustrato fértil y asegurar la calidad hídrica en las redes de distribución que dependen de los ríos del norte provincial.

