El Casco Antiguo de Cuenca es Patrimonio de la Humanidad que vienen degradando unos servidores públicos de dudosa sensibilidad y que llegaron al límite de su competencia. Están obligados al cuidado y protección de un bien público, el Casco Antiguo Patrimonio de la Humanidad, pero respetando, protegiendo y promoviendo los derechos fundamentales de las personas residentes.
Sin embargo, desde el Palacio de Fuensalida de Toledo (que gobierna la ciudad) y el despacho del Ayuntamiento en Cuenca (sometido al presidente de la Junta de Comunidades), García Page y Dolz consideran que el Casco Antiguo no es un bien público que deban cuidar, sino una mercancía turística, que como parque temático tienen que explotar con los residentes dentro.
Para mejorar la explotación de la mercancía, de manera que cuantos más turistas puedan subir al Casco Antiguo mucho mejor, proyectaron la obra de unos remontes construidos en la pendiente del bello barrio de San Martín, para que fácilmente suban por las escaleras mecánicas la multitud de turistas que desembarcan de autobuses aparcados en la explanada del río Huécar.

El proyecto de los remontes se hizo por la Junta de Castilla-La Mancha en contra de la opinión de la asamblea de la Asociación de Vecinos del Casco Antiguo, que manifestó su preferencia por más limpieza, seguridad, acondicionar aceras, mejor iluminación, aparcamientos para residentes y etc. A los vecinos se les impuso un proyecto de obras que desconocían diseñado en Toledo y ejecutado por Tragsa. No se les informó del impacto que podría tener en la vida cotidiana del barrio, ni de la fecha de finalización.
Pero la empresa que presentó el proyecto del remonte tampoco debía tener claro qué iba a hacer, cómo y cuánto tiempo tardaría la construcción. Empezando por el final, la obra no ha finalizado antes de la semana santa del 2026 (García Page dijo que en febrero); tampoco han empezado a funcionar los remontes antes del verano (el político de turno habló de mayo). Y pasado el verano, nos avisa el Ayuntamiento de Cuenca que las obras durarán por lo menos hasta el 30 de noviembre de este año 2026.
La información municipal apareció en una señal tráfico (ver foto) colocada en la plaza de la Audiencia, que avisa a los residentes del peligro diciendo: Atención Grúa. Motivo: Remontes mecánicos. Día 22 de septiembre de 2026 hasta el 30 de noviembre de 2026. Lo que quiere decir que, como bien se observa en la foto de abajo, la empresa Tragsa ha decidido que los escombros de la obra se instalen junto a viviendas eliminando los aparcamientos de los residentes.
Considerando que cualquier proyecto de obra debe tener previsto el final, la destrucción, la construcción y el espacio de los escombros, está claro que la empresa Tragsa no conocía el final, tampoco lo que iba a molestar, ni donde pondría sus escombros.
Así que la pregunta que muchas personas se hacen es ¿cómo es posible que la empresa de remontes no haya previsto espacios bastantes para ubicar los escombros de su destrucción y tenga que hacer el acopio junto a viviendas y zonas de aparcamientos de residentes del casco antiguo? O, dicho de otra forma ¿hay que aguantar que la empresa Tragsa, con su adiestrada incompetencia, construya una escombrera en la ciudad vulnerando los derechos de la ciudadanía? Antes de seguir maltratando a las personas que residen en las zonas del Casco Antiguo con escombreras, se sugiere al alcalde de Cuenca que invite a la empresa Tragsa a que desplace los escombros al Hospital Virgen de la Luz. En la actualidad hay en el antiguo Hospital zonas de aparcamiento inutilizadas, que se podrían aprovechar para amontonar las piedras y escombros de la obra interminable de los remontes.
Opinión de Fernando Casas

