El Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) ha confirmado que la central nuclear de Trillo operó durante 2025 con total normalidad y sin incidencias significativas para la seguridad. Este balance se presentó ayer en la vigésima quinta reunión del Comité Local de Información, un encuentro organizado por el Ministerio para la Transición Ecológica (Miterd) para rendir cuentas ante instituciones y ciudadanos.
A lo largo del año, el organismo regulador ejecutó 19 inspecciones en la instalación alcarreña, combinando el trabajo de especialistas técnicos y la Inspección Residente. El jefe de proyecto del CSN, Javier Bacelo, explicó que estas revisiones derivaron en 15 hallazgos catalogados en la categoría verde, la de menor importancia para la seguridad.

La planta notificó únicamente tres sucesos relacionados con deficiencias en procesos de prueba o situaciones ajenas a la operación habitual. Ninguno tuvo repercusión radiológica, por lo que recibieron el nivel 0 en la escala internacional INES y no requirieron inspecciones reactivas de urgencia.
Durante este periodo, la central completó entre marzo y mayo su trigésimo séptima recarga de combustible sin contratiempos. En paralelo, se ejecutó el simulacro del Plan de Emergencia Interior y se cargaron dos nuevos contenedores de combustible irradiado. El funcionamiento global mantiene a Trillo en la zona de respuesta ordinaria, sin necesidad de medidas adicionales de control por parte del CSN.
Archivo y evolución
El análisis de la hemeroteca de liberaldecastilla.com confirma que la central de Trillo mantiene una consolidada tendencia descendente en el número de hallazgos de seguridad respecto a los ejercicios anteriores. El seguimiento de las últimas recargas y de los comités de información refleja una estandarización de los procesos operativos en la planta de la comarca de la Alcarria.
Esta evolución conecta directamente con los retos de gestión a largo plazo marcados en el 7.º Plan General de Residuos Radiactivos. El control rutinario del Almacén Temporal Individualizado (ATI) demuestra que la infraestructura y sus contenedores operan bajo la normalidad proyectada en los últimos años, garantizando la protección ininterrumpida del entorno de Guadalajara sin alteraciones en su historial reciente.

