El abandono continuado de un vertido de uralita junto a la A-3 ha generado una situación de riesgo sanitario y vial en Torrubia del Castillo y sus municipios limítrofes. El ayuntamiento local denuncia la falta de respuesta institucional tras un trimestre de advertencias oficiales.

Alerta medioambiental en la A-3
El alcalde de Torrubia del Castillo, Alejandro Plaza Sánchez, ha denunciado el abandono de residuos de fibrocemento en el acceso a la población desde la Autovía del Este. Esta infracción fue comunicada hace tres meses tanto a la Guardia Civil como a los organismos responsables, sin que se haya ejecutado hasta la fecha ninguna acción de limpieza. Desde el consistorio advierten que la presencia del amianto compromete la seguridad del tráfico y supone una amenaza directa para la salud pública.
La inacción burocrática frente al primer foco de contaminación ha derivado en la aparición de nuevos basureros ilegales en los alrededores. Los municipios colindantes de La Almarcha y Villalgordo del Marquesado también han reportado recientemente la acumulación de estos materiales tóxicos en sus vías. Las autoridades locales recalcan que las arcas municipales no pueden asumir la contratación de empresas especializadas inscritas en el Registro de Empresas con Riesgo de Amianto (RERA), requisito legal ineludible para la retirada de este residuo.
Abandono institucional reincidente
La hemeroteca de Liberal de Castilla constata que la falta de cobertura en servicios esenciales es un problema crónico para las pequeñas localidades de esta zona. Ya en 2024, el propio alcalde de Torrubia del Castillo alertó de que sus vecinos llevaban cerca de tres años sin acceso a agua potable en sus hogares debido a la inacción de las administraciones ante la contaminación de los acuíferos. El conflicto actual con el amianto perpetúa este patrón de dejadez administrativa que desatiende sistemáticamente las emergencias de la España rural.

