La Diputación de Guadalajara ha celebrado la festividad de los Sagrados Corazones, patronos de la Institución Provincial, con un acto institucional centrado en reconocer la labor diaria de su plantilla. El presidente, José Luis Vega, ha aprovechado la cita para rendir homenaje a los empleados que han cumplido 25 años de servicio, así como a aquellos que se han jubilado en los últimos doce meses, incluyendo al personal del Consorcio Provincial de Extinción de Incendios (CEIS). Antes de la entrega de obsequios, la Corporación Provincial asistió a una misa solemne en la iglesia de San Nicolás el Real, oficiada por el obispo Julián Ruiz Martorell.

Durante su intervención, Vega ha lanzado un mensaje directo sobre la verdadera naturaleza de la administración local. Ha recordado que la institución trasciende a la sede física y se materializa en los trabajadores que asisten diariamente a los distintos municipios. El presidente ha hecho especial hincapié en la realidad de las zonas alejadas del Corredor del Henares, un entorno rural que requiere imprescindiblemente de la ayuda y el soporte técnico del personal de la Diputación en su día a día.
Las iniciativas impulsadas por el equipo de gobierno y las peticiones trasladadas por los alcaldes de la provincia logran salir adelante gracias a este esfuerzo laboral. Por ello, Vega ha animado a los trabajadores en activo a continuar con su labor, recordando que todavía queda mucho trabajo por delante en beneficio de la ciudadanía de Guadalajara.
Trayectoria y cohesión territorial
El discurso institucional de Vega durante esta festividad entronca directamente con la línea de actuación de la Diputación frente al reto demográfico documentada por Liberal de Castilla durante el último año. El archivo histórico del medio refleja cómo la estrategia provincial se ha volcado sistemáticamente en reforzar los servicios públicos en las comarcas más despobladas, buscando equilibrar las oportunidades frente al gran dinamismo industrial del Corredor del Henares.
Los trabajadores hoy homenajeados, muy especialmente aquellos adscritos a las brigadas operativas y al CEIS, conforman el músculo técnico que ha ejecutado sobre el terreno los recientes planes de obras y servicios en los pequeños ayuntamientos. De este modo, el reconocimiento de los Sagrados Corazones visibiliza el engranaje humano que sostiene las políticas de cohesión territorial y supervivencia de los pueblos que este medio sigue de cerca.

